Bruselas, Bélgica.- La Unión Europea presentó el viernes la versión completa del nuevo tratado que debe reemplazar a su fracasado proyecto de Constitución, y cuya aprobación está prevista en la cumbre de Lisboa del 18 y 19 de octubre próximos.
El texto revelado por la presidencia portuguesa de la UE es el fruto de un acuerdo alcanzado por los expertos jurídicos de los 27 miembros del bloque, que desde fines de julio trabajaban en la transcripción jurídica del complicado compromiso alcanzado por los líderes europeos en junio en Bruselas.

"El tratado reformado proveerá a la Unión con la capacidad de actuar en el interés de los ciudadanos con una mayor coherencia externa, una toma de decisiones más eficiente y una mayor democracia", celebró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

De 256 páginas, el nuevo tratado incluye muchas de las ventajas de la Constitución, que había sido rechazada por franceses y holandeses en dos referendos a mediados de 2005 sumiendo a la UE en una de las peores crisis de su historia.

De todos modos, el texto es una modificación de tratados anteriores y no los reemplaza, como estaba previsto con la Constitución, además de dejar en el olvido varias cuestiones simbólicas como la bandera europea y el himno.

Si los 27 miembros de la UE llegaron a un acuerdo en las cuestiones jurídicas, se esperan en cambio más transacciones a nivel político, por ejemplo sobre las demandas de Polonia para cambiar el sistema de votación por mayoría calificada, o las quejas de Italia por la pérdida de bancas en la composición del futuro Europarlamento.

Estas dificultades de orden político serán discutidas en primer lugar en una una reunión de cancilleres europeos el 15 de octubre en Luxemburgo y luego ya en la propia cumbre de jefes de Estado y de gobierno del 18 y 19 próximos en Lisboa.

"Vamos a medir la temperatura ambiente en la reunión del 15", dijo un diplomático en referencia a ese encuentro de ministros de Relaciones Exteriores previo a la cumbre.

El jueves el canciller portugués Luis Amado se mostró "optimista y confiado" en que el tratado seá adoptado en Lisboa.

"Cada gobierno y cada Estado tendrá preguntas hasta el momento final. Tenemos que esforzarnos al máximo, pero la presidencia no debe imponer nada por la fuerza", señaló.

Uno de los países con más inquietudes era Gran Bretaña, que afirmó estar "satisfecha con el paquete" presentado por la presidencia portuguesa, según un vocero.

"Vamos a leer el tratado cuidadosamente para cotejar que contiene en forma completa todas esas líneas rojas", indicó ese portavoz, en referencia a la exigencia británica de no participar en ciertas áreas de cooperación judicial y policial.

El texto deja en claro además que los británicos y los polacos no quedarán sometido con carácter vinculante a la Carta de Derechos Fundamentales (54 artículos sobre los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos europeos).

De los 27 miembros de la UE, sólo Irlanda tiene la obigación constitucional de llevar a cabo un referendo para ratificar el nuevo tratado, aunque otros países han advertido que quieren ver el texto finalantes de tomar una decisión definitiva.

La intención es que el tratado entré en vigor en 2009 para las elecciones al Parlamento Europeo de mediados de ese año.