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Detenciones, golpes y asesinatos: realidad de lesbianas y homosexuales de ese país
México DF.- La homosexualidad es un delito en 80 países del mundo, entre ellos Uganda, uno de los más profundamente cristianos de Africa y el cual todavía no decide si modificar o no su código penal para condenar a muerte a los homosexuales.

El proyecto de ley actualmente sigue en discusión en el parlamento de Kampala, capital de Uganda, y prevé la ejecución para la llamada homosexualidad agravada o reincidente, y la cadena perpetua para todo aquel sorprendido en relaciones sexuales con alguien del mismo sexo.

David Bahati, un joven diputado del Movimiento de Resistencia Nacional, el partido del presidente Yoweri Museveni, es el autor de la conocida ley mata gays, y quien ha declarado para varios medios que la homosexualidad es ilegal en Uganda.

"Es inaceptable en nuestro país. Queremos frenar su expansión. El contagio de nuestros niños. Sus fuentes de financiación. Queremos asegurarnos de que no se produzcan matrimonios entre homosexuales".

Bahati cree que la homosexualidad es un vicio que se aprende y puede desaprenderse. Por tal motivo defiende la pena de muerte, aunque la fuerte presión internacional, sobre todo de los países que más ayudan económicamente a Uganda, ha hecho al Congreso repensar la ley.

Por otro lado, 90 por ciento de la población ugandesa es católica y anglicana, por lo que la religión está muy presente en la vida diaria y los programas de telepredicadores tienen un enorme seguimiento.

Activistas de derechos humanos y observadores internacionales coinciden en que la llegada masiva de dinero y misioneros desde Estados Unidos ha modificado los principios de convivencia entre los ugandeses.

Telepredicadores norteamericanos como Lou Engle, fundador del movimiento La Llamada, o Scott Lively, que escribió un libro titulado La esvástica rosa, se han acercado por Uganda y han obtenido mucha popularidad con su cruzada antigay entre los feligreses.

Sin embargo, no sólo las Iglesias promueven la homofobia y la violencia, también lo hacen los medios de comunicación, quienes incluso han motivado que la población asesine homosexuales.

Tal fue el caso de David Kato, activista gay asesinado en enero de 2011, poco después de que su nombre, su cara y su dirección aparecieran publicados, junto a los de otros 100 homosexuales, en un periódico sensacionalista que incitaba a sus lectores a que "los ahorcaran".

Con el objetivo de mostrar la realidad que vive la población gay en Uganda, el periodista Jon Sistiaga realizó el documental Jon Sistiaga y la caza al homosexual, un material que retrata a víctimas y verdugos de la homofobia en ese país.