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Paris, Francia.- Una notoria reducción de la contaminación industrial podría perjudicar irónicamente al Amazonas, uno de los tesoros naturales del planeta y un pulmón básico contra el cambio climático, según un estudio difundido el miércoles por la revista británica Nature.
Sus autores establecieron un vínculo determinante entre la disminución de las emisiones de dióxido de sulfuro procedentes de las plantas energéticas de carbón y la subida de la temperatura en el Atlántico Norte, considerada responsable de la sequía devastadora que se registró en el oeste del Amazonas en 2005.

El profesor Peter Cox y sus colegas de la universidad británica de Exeter crearon un ordenador capaz de simular el impacto de los aerosoles en el clima del Amazonas.

Pese a ser contaminantes, la investigación demostró que estos productos limitan indirectamente el impacto del cambio climático, puesto que al reflejar la luz del sol, la reenvían al espacio evitando que caliente la superficie terrestre.

En los años 70 y 80, según el estudio, las altas concentraciones de aerosoles en zonas industrializadas del hemisferio norte contuvieron los efectos del cambio climático en las aguas del Atlántico norte, provocando así más lluvias sobre el Amazonas.

Pero las reducciones de las emisiones de dióxido de sulfuro de las plantas energéticas conllevaron a la vez un recorte de los niveles de aerosol, provocando el calentamiento de las aguas del Atlántico.

En consecuencia, cambiaron los parámetros de precipitaciones y llegó la sequía de 2005. El estudio proyecta que a partir de 2025 las sequías podrían reproducirse cada dos años.

En 2060, los bosques podrían sufrir una penuria de lluvias en nueve de cada diez años.

Lo que ocurre en Amazonas afecta no sólo a la región, sino a todo el clima mundial. Sus bosques albergan una décima parte de todo el dióxido de carbono almacenado en la superficie terrestre.

La pérdida de vegetación, a través de la deforestación y la sequía, podría tener un impacto dramático en el ya preocupante cambio climático, según los científicos.

"Para mejorar la calidad del aire y proteger la salud pública, debemos continuar reduciendo la contaminación producida por los aerosoles, pero el estudio sugiere que esto deberá ir acompañado de recortes urgentes de dióxido de carbono para minimizar el riesgo de que el bosque amazónico se degrade", dijo Cox.

El Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (GICC) de la ONU alertó el año pasado contra el aumento de las temperaturas globales que podrían transformar los bosques tropicales de América Latina en zonas semi-áridas en las próximas cinco décadas.

La deforestación en los trópicos representa hasta un 20 por ciento de las emisiones de CO2 en el mundo, lo que la convierte en la segunda causa del cambio climático, detrás de la quema de combustibles fósiles.