Sally Aguayo
Saltillo, Coah.-El amor de madre es incondicional. Hace tres meses Blanca Estela García Cádenas comprobó que no hay mayor dolor que saber que la vida de un hijo corre peligro y, peor aún, no poder hacer nada para sanar sus heridas.
Doña Blanca es originaria de Monclova. Allí nació y se crió, sólo que desde hace tres meses el albergue del Hospital del Niño se ha convertido en su nuevo hogar, luego de que a su hijo de 11 años, José Angel, se le detectaran tres tumores en la cabeza y diabetes.

Día a día, desde el pasado 25 de mayo, la vida de Blanca se ha vuelto un calvario, un ir y venir por la ciudad, tocando puertas en busca de apoyo para ella y para su hijo, pues a pesar de contar con apoyo económico para sustentar parte de los gastos, no alcanza a cubrirlos totalmente.

Y sin duda una de sus principales carencias es la falta de dinero, para comprar alimentos y para moverse en el transporte público, el cual, afirma, aún no conoce.

"No tengo familia. Angelito y yo estamos solos en el mundo, yo soy madre soltera, y cuando vivía en Monclova lo mantenía trabajando de doméstica y trabajaba en todo lo que podía, sólo que desde que le detectaron los tumores todo es más difícil para mí", dijo la afligida madre.

"No puedo ver a mi hijo sufrir. Es difícil ver cómo día a día la enfermedad lo va consumiendo. Estamos aquí solos, no tenemos apoyo de nadie. Él necesita un tratamiento que es muy caro y cada una de las operaciones cuesta 50 mil pesos", expresó.

La historia

"Angelito siempre fue un niño inquieto, y de gran carisma, pues su complexión gruesa resultaba encantadora para mis vecinas -relata doña Blanca-. Jamás pensé que esa bolita de carne, que Dios me mandó para alegrar mi vida, sería también por quien derramara lágrimas de sangre".

La vida del pequeño Angel y su madre transcurrió durante los primeros 10 años de la vida del pequeño sin problemas. Doña Blanca dejaba a su pequeño retoño en casa de sus vecinas, quienes gustosas se hacían cargo de él cuando ella se iba a trabajar.

"Angel siempre fue un encanto, a nadie le molestaba, yo me salía a trabajar para mantenerlo a él. No tuve apoyo de mi familia, nadie me tendió la mano cuando quedé de encargo, así que decidí que si Dios me lo mandaba, era por algo y aunque estuviera sola, trabajaría para que él tuviera siempre lo mejor".

Sin embargo, desde hace un año todo cambió, pues la salud de Angel comenzó a deteriorarse. Un dolor de cabeza, que constantemente hacía que el pequeño se desplomara en cama y dejara sus actividades cotidianas, alarmó a doña Blanca.

"Para Angel todo empezó hace como un año. Ya no se divertía como antes y, como se quejaba mucho de los dolores de cabeza, opté por llevarlo a consulta en el Hospital Regional. Ahí, con el Seguro Popular con el que contaba, me le hicieron una revisión, y fue después de los análisis cuando recibí la peor noticia de mi vida: Angel tenía tres tumores en la cabeza, padecía de diabetes y tenía que ser operado de emergencia", narró desconsolada doña Blanca Estela.

A partir de ahí, en el mes de marzo, las entradas y salidas del hospital para el pequeño fueron tan normales como cuando iba a la escuela, la cual dejó desde que le detectaron los tumores que cambiaron su vida.

"Desde marzo cuando comenzamos con estudios, mi vida y la de mi hijo cambiaron por completo. Ya nada fue igual; él comenzó a decaer, dejó de hacer las actividades que antes hacía, ya no jugaba, no corría, no reía, nada; y yo sabía que eso lo deprimía, pero también se lo prohibí porque podría afectar su salud.

"Sin embargo, cuando por fin nos canalizaron para acá, tuve que vender todas mis cosas para mantenerme aquí. Vendí lo poquito que tenía, pero aun así, aunque tenemos un techo donde dormir en el albergue, el dinero no me alcanza y puse un puesto para mantenernos, sólo que aún es insuficiente", contó.

Dijo que a pesar de todas las privaciones que ha venido soportando desde hace meses, cuando llegó a la ciudad ha contado con el apoyo del personal médico del Hospital del Niño, quien la ha ayudado a costear ya dos operaciones de Angel, teniéndose contemplada esta segunda cirugía para estos días.

Aunque aún está una operación pendiente, la cual afirma es la que sigue quitándole el sueño, pero es un aliciente más para seguir tocando puertas en busca de apoyo para su pequeño Angel.