Una mujer toma una fotografía de las flores, velas, cartas, carteles, entre otros recuerdos que los seguidores del mítico cantante y bailarín Michael Jackson han depositado en la estatua de Orlande de Lassus de la Promenadeplatz en Munich, Alemania. Foto EFE/Vanguardia
Los Angeles, EU.- Un año después de la muerte del cantante Michael Jackson, nadie ha dejado de hablar de él, con una cascada constante de noticias en torno a su médico personal, las disputas familiares y el estado emocional y anímico de sus tres hijos, más afectados que nadie por el adiós prematuro de uno de los artistas más importantes del siglo XX.
Y menos que nadie TMZ, la página de Internet que se hizo célebre a nivel mundial con la primicia de la muerte del mito musical. Aquel día fueron los primeros en contar que a Jackson se le había parado el corazón en su residencia de Holmby Hills, donde vivía de alquiler justo antes de volver a los escenarios en Londres. El fallecimiento de Jacko se dio a conocer el 25 de junio a las 2:20 horas de Los Angeles, desencadenando una larga sucesión de noticias que poco a poco permitieron saber cómo y en qué circunstancias perdió la vida el rey del pop.

Durante los primeros días se informó que el médico privado del artista, Conrad Murray, había intentado revivirlo en su casa, pero también comenzó una batalla de persecución contra el galeno, que al parecer abandonó la residencia de forma súbita tras la muerte de su cliente. Muchos medios destacaron el hecho de que el médico dejó abandonado su vehículo en la casa de Jackson y que las autoridades habían aprovechado para realizar una requisa al inmueble y buscar pruebas para aclarar la muerte del artista.

Posteriormente los medios reportaron el paradero de Murray, que accedió a realizar declaraciones a la policía. Meses después Murray, que también atendía desde un consultorio de Texas, fue acusado de homicidio involuntario, lo cual le podría significar cuatro años de cárcel si es declarado culpable.

Por su parte, los Jackson manifestaron su repudio por el profesional que le suministró la sobredosis del medicamento propofol. El intérprete de "Thriller" ingirió una dosis mortal de un cóctel de medicamentos para tratar los problemas de insomnio que padecía. En febrero, el galeno se declaró inocente y quedó en libertad tras pagar una multa de 75.000 dólares. Murray ha sido acusado de actuar fuera de la ley y sin la debida precaución y cautela. Sin embargo, la fiscalía considera que el actuó sin malicia, por lo que se le asignó de castigo un delito menor.

Se desconoce la suerte del médico. Hace unos días se informó que mantiene su licencia médica en California, pero tiene restringido recetar calmantes o anestésicos. Por su parte, Murray, de 57 años, ha aceptado que le suministró medicamentos recetados al artista, pero mantiene que no realizó nada indebido para provocar su muerte. El juicio se reanudará el próximo 23 de agosto.

Mientras, la fortuna del intérprete de Thriller sigue creciendo, haciendo pensar a muchos que su muerte fue lo que mejor que le pudo pasar a sus maltrechas finanzas.

Y es que Jackson no se atravesaba su mejor momento económico ni emocional. Según algunos medios, el cantante había realizado declaraciones antes de su regreso al escenario sobre su "cansancio de vivir". Al parecer estaba muy agobiado por los 50 conciertos previstos en la capital británica como parte de su tour "This Is It".

En los años anteriores a su muerte había comenzado el descenso de una exitosa carrera. Su fama se vio ensombrecida por una serie de escándalos, entre los quefiguraban asuntos legales, cirugías plásticas y acusaciones de abuso de menores. Su fortuna estaba siendo repartida entre juicios y los caprichos del excéntrico cantante. Tras su muerte, el artista dejó deudas acumuladas por un valor de 500 millones de dólares, pero también un patrimonio de 1.000 millones de dólares que se ha ido multiplicando tras su muerte.

No se habían cumplido dos meses de su fallecimiento cuando se informó que la venta de discos, la película "This Is It" -basada en sus últimas semanas de vida- y otros proyectos elevaron la fortuna de Jackson hasta los 200 millones de dólares.

Y este año, Sony Music realizó el mayor contrato de la historia de la música con los administradores de la fortuna del cantante, en un acuerdo por un álbum de temas no publicados, un DVD y hasta un videojuego, todo ello valorado en 200 millones de dólares.

Asimismo, sus temas más conocidos alcanzaron cifras récord de venta tras su muerte. Días después de su defunción, las ventas de sus discos superaron los 9 millones de álbumes en todo el mundo. También batió record por ventas póstumas de pertenencias, objetos autografiados y demás merchandising con su nombre.

De todo ello sacarán partido su madre Katherine y sus tres hijos, Prince, de 13 años, Paris de 12 y Blanket de 8. Son, en suma, los grandes beneficiarios de una herencia controlada por hombres de confianza de Jackson, John Branca y John McClain, que de momento se han encargado de ejecutar al milímetro la voluntad del cantante.

Así, Katherine se llevará un 40 por ciento de sus bienes y los niños quedarán bajo su custodia hasta que alcancen la mayoría de edad, momento en el que podrán empezar a cobrar los 33 millones de dólares que cada uno tiene asignado. Cuando cumplan los 40, podrán disponer de todo ello.

Puede que para entonces lo puedan compartir con amigos, ya que hasta ahora no han tenido ni uno solo. Su vida ha sido un aislamiento permanente, rodeados de adultos, privilegios y profesores privados. Jamás habían ido a un colegio por decisión de su padre, pero ahora por fin empezarán a tener vidas más normales. Irán a una escuela privada en septiembre para empezar a crear lazos con otros niños y dejar un poco atrás su vida anterior.

Pese a todo no olvidan a su padre, como confesó Katherine Jackson a un diario británico en su primera entrevista tras la muerte del rey del pop. Paris tiene fotos de la leyenda en su cuarto y Prince quiere dedicarse al arte, quizá a la producción cinematográfica. La estela de Jackson es monumental y tardará un tiempo en que reine el silencio en torno a su figura.