La estrella de la programación es "El revelador de secretos", un espacio en directo en el que la audiencia busca consejos y solicita oraciones que piden por la salud o el trabajo de familiares o amigos.
El Cairo, Egipto.- En una parrilla dominada por telepredicadores musulmanes, una televisión por satélite y en árabe ofrece refugio a los cristianos de Oriente Medio, una heterogénea minoría que representa actualmente el 10 por ciento de la población.

Desde las afueras de El Cairo, el centro de SAT-7 en Egipto produce algunos de los programas que componen la programación de este canal, con sede en Chipre y que llega vía satélite a todos los cristianos de Oriente Medio y el norte de Africa.

"No podemos hablar de persecución a los cristianos, pero sí es cierto que algunos de ellos no están cómodos, se sienten aislados y discriminados", señala a Efe la directora de SAT-7 en Egipto, Hala Aziz.

Hace quince años, cuando fue fundada la emisora, el 20 por ciento de la población de la región profesaba el cristianismo pero ahora el número de fieles apenas alcanza el 10 por ciento después de que "muchos decidieran emigrar", según Aziz.

Un retroceso que trata de detener este canal, sufragado con las donaciones de organizaciones europeas y estadounidenses, y dirigido a cristianos ortodoxos, católicos y protestantes "con distintos dialectos árabes pero con una espiritualidad común", explica la responsable de la televisión.

"Nuestra política no tiene un credo marcado sino que da la oportunidad de tener voz a todas las iglesias", agrega Aziz, que recuerda "la revolución que supuso que una presentadora apareciera en pantalla con un colgante en forma de cruz".

La estrella de la programación es "El revelador de secretos", un espacio en directo en el que la audiencia busca consejos y solicita oraciones que piden por la salud o el trabajo de familiares o amigos.

"Lo más sorprendente es cuando los telespectadores nos envían correos electrónicos para contarnos que su esposa se ha quedado embarazada o su marido ha encontrado trabajo", añade Aziz.

Otros programas como "Mi iglesia", que se emite los domingos por la mañana, retransmiten las misas, y reflejan la diversidad de ritos y ceremonias que separan a los distintos credos cristianos.

El papa Shenuda III, la máxima autoridad para los coptos, que representan el diez por ciento de la población egipcia, también tiene su hueco en la parrilla con un espacio semanal que se emite los miércoles.

Aziz subraya que, además de "proporcionar satisfacción espiritual y educativa", la televisión da apoyo a comunidades especialmente sensibles como la iraquí, que desde la invasión estadounidense de su país en el 2003 ha pasado del cinco al uno por ciento actual.

"Muchos emigraron porque no podían soportar la dureza de la situación", sugiere Aziz, quien destaca "la alta participación de los cristianos iraquíes en los programas de la cadena".

Animado por la acogida del canal en árabe, el grupo creó en el 2007 una cadena exclusiva para niños y cuenta también con dos canales más, uno en turco y otro en farsi, destinados a los cristianos que residen en Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán.

En todos los canales, la relación con la mayoría musulmana se aborda desde "una visión positiva porque se trata de lanzar un mensaje de convivencia y de buena ciudadanía", precisa Aziz.

En la entrada de la sede de SAT-7 en El Cairo, un mosaico representa la huida de María y José con Jesús a Egipto bajo un avión que cruza el cielo y un globo terráqueo al que llegan las ondas de un satélite.

La ilustración se completa con las pirámides de Guiza y unos espectadores cómodamente sentados en los sillones de su hogar que miran en el televisor el éxodo de la sagrada familia.

"La gente en Oriente Medio ama la televisión y todo el mundo tiene satélite", justifica Aziz, para quien el televisor es "el camino más fácil y rápido de acercar el mensaje de amor y esperanza de Jesucristo".

Y añade: "Hay cristianos que viven en pequeños pueblos en los que, después del trabajo, no hay otra cosa que hacer que ver la televisión".