Angélica Simón / El Universal
Cd. de México.- Azul abrió sus ojos por primera vez el 4 de abril de 1992... Los casos de síndrome de inmunodeficiencia adquirida en el país apenas comenzaban a presentarse y ella, con la inocencia de un recién nacido, ya tenía el virus en la sangre.
Esta menor, ahora adolescente, no tuvo relaciones sexuales sin protección.... No recibió una transfusión sanguínea... Tampoco intercambió jeringas ni agujas. Ella, simplemente no propició tener sida, nació con él.

Azul es una de las dos de cada 100 personas que contrajeron el VIH por vía perinatal. En México, la infección de madre a hijo en el embarazo o parto constituye la principal vía de contagio del VIH-sida en menores de 15 años, ya que dos de cada tres casos se deben a esta forma de adquisición.

Así, sin la posibilidad de elegir, prevenir y menos aun derrotar al sida, desde niña, Azul ha tenido que aprender a vivir con el virus y lo logró.

"No ha sido tan difícil; creo que he sido una niña tan normal como cualquier otra, sólo con medicamentos", dice.

Ahora que tiene 15 años, (dos más de la edad en la que ya se tiene registro de inicio de vida sexual); asume de nuevo la enfermedad ante una condición lógica de la edad... El inicio de su sexualidad.

Cómo hacerlo sin prejuicios, pero con responsabilidad... Cómo disfrutarlo cuando hay miedo al rechazo causado por la ignorancia... Esos son los retos que enfrentan Azul y 45% de la primera generación de 163 niños nacidos con sida en el DF que han logrado sobrevivir y hoy forman parte de los mil millones de adolescentes a punto de ingresar en su etapa reproductiva a nivel mundial.

Con su delgadez extrema, su baja estatura que la hace parecer menor de lo que es, Azul está llena de energía y entusiasmo y los utiliza para defender a capa y espada ante quienes todavía lo dudan, que a pesar de vivir con VIH, es una joven con una vida normal.

"Estudio el primer año de preparatoria, me encanta bailar, escuchar música y dormir en mi cuarto", afirma orgullosa.

Lo único que la hace distinta al resto de los chicos de su edad es que debe tomar medicamentos, entre 20 y 30 pastillas al día para controlar su enfermedad, pero tiene las mismas inquietudes que los otros muchachos.

En su vida, ha enfrentado lo que llama "complicaciones de mi enfermedad" y se refiere a la discriminación y malos tratos de quienes no entienden el padecimiento.

Jóvenes con VIH vivensexualidad más segura

Su condición nunca la ha limitado y en el momento en que decida iniciar su vida sexual, tampoco permitirá que así sea.

Todavía existe gente que cree que tener relaciones sexuales con un portador del VIH es sinónimo de contagio. Paradójicamente, muchos más creen que no saber si su pareja tiene el mal es una forma de protegerse.

"Yo sé que cuando tenga una pareja sexual tendré que decirle lo que tengo y espero que agarre la onda", asegura Azul.

Aunque afirma que todavía "no está lista ni tiene ganas" de empezar su vida sexual, admite que también tiene un poco de miedo al rechazo... Por eso hay que platicarlo desde el principio y hacerle entender a la pareja lo que es la enfermedad y como se puede prevenir.

"Sé que tener VIH implica que en un encuentro sexual tengamos mucho mayor cuidado y protección para evitar contagiara la otra persona".

Pero nadie puede negar ni negarle a esta chica el derecho de todos los seres humanos a ejercer su sexualidad libre y plenamente.

"Yo me siento en desventaja con esos jóvenes que no están infectados porque yo tengo el conocimiento y la conciencia. Sé lo que es el VIH, cómo se transmite y cómo proteger a las personas que quiero de un contagio", asegura Azul, quien pide a los chicos que están por iniciar su vida sexual activa, que no tiren por la ventana el chance que ella no tuvo: evitar vivir con sida.