Pascual Escandón
Ramos Arizpe.- Dos semanas han pasado desde que la pequeña Esmeralda Mandujano González perdiera la vida a manos de un motociclista, y la avenida De los Arroyos luce como si nada hubiera ocurrido. El peligro sigue latente y las autoridades no han respondido.
Así lo manifestaron habitantes de esa vialidad, ubicada en la colonia Manantiales del Valle, donde se pudo comprobar que efectivamente ni la muerte de un ser humano movilizó a que se tomen medidas para evitar que vuelvan a ocurrir desgracias.

El reportero dedicó dos horas de observación a esa avenida, en horas en que cientos de estudiantes de kínder, primaria y secundaria la toman como pasada obligatoria.

Así, se observó por principio de cuentas que es más seguro caminar por el camellón central, aunque tenga una superficie abrupta, pero al menos puede preverse que a nadie que conduzca un vehículo se le ocurriría circular por ahí.

Subirse a las banquetas es lo mismo que hablar de explorar matorrales, por eso las personas prefieren andar en las cunetas, tal como hizo Esmeralda el pasado 24 de septiembre, antes de que Alberto Borjón Covarrubias la arrojara 35 metros y un día después muriera.

Los vecinos ya habían presentido en diversas ocasiones que una tragedia así podría ocurrir y mostraron un documento que data de 2003 en el que se solicitaba al Municipio la instalación de topes o boyas frente a una conocida tienda de abarrotes.

Sin embargo, a la fecha no se les ha hecho caso, de hecho ni siquiera existen en ese tramo de cuatro cuadras algunos señalamientos de "Zona Escolar" o la velocidad permitida.

En cuanto a la actuación de la Policía, los vecinos lamentan la ausencia de los uniformados, lo cual ha permitido que pocos reparen en que es una zona de riesgo para los estudiantes y, por consiguiente, moderen su velocidad.

Así ocurre a decir de los entrevistados con las cuatro rutas que circulan por esa avenida: 15, Blanca Estela, Mirador y Santa Fe, también los transportes de refrescos hacen lo suyo al detenerse en la orilla del camellón, según se pudo observar.

Por eso los vecinos lanzaron su enérgica desaprobación ante lo descrito y también porque, dijeron, los compañeros del presunto responsable de la muerte de Esmeralda sigan dándose sus vueltas por ahí a alta velocidad.

La pregunta que se hacen es: ¿Cuántas muertes más se necesitan para que el Municipio ponga atención a este añejo problema?

Aunque todos estos males requieren urgente atención, a los entrevistados les vendría bien que al menos se comenzara por habilitar las banquetas y los niños no tuvieran que andar por otros lados prohibidos.

También una mejor vigilancia no sólo fuera de las escuelas, sino también en este tipo de vialidades donde los estudiantes corren peligro a todas horas.