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Fabiola Martínez (La Jornada)
Su actuación oficial, plagada de "caprichos personales", dice el experto.
México, DF.- En el sexenio que concluye, la operación de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal fue errática, un fracaso y estuvo plagada de caprichos personales, consideró Mayolo Medina, funcionario durante dos décadas en las áreas de seguridad y de Gobernación, en el lapso embrionario del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

"En toda mi experiencia como servidor público, jamás había visto una predilección de tal magnitud", como la del presidente Felipe Calderón por el titular de la SSP, Genaro García Luna, quien termina su gestión "confundido y confundiendo los elementos del SNSP; quiso mostrar fuerza y coraje, pero sin sabiduría".

Fue un secretario -dijo- que tuvo todo y está terminando con resultados muy lamentables para el país. "Hay un hecho evidente que delinea el fracaso: esa secretaría va a desaparecer".

Medina, ahora presidente de la Fundación para el Estudio de la Seguridad y Gobernanza, sustenta parte de su análisis en un diagnóstico (del cual tiene conocimiento el equipo de transición de Enrique Peña Nieto) acerca de que México transita por su momento más crítico de inseguridad, violencia y criminalidad de los últimos 20 años.

"Nuestro país navega sin rumbo fijo. Vivimos un escenario de confusiones institucionales, conceptuales y estratégicas; la coordinación, como mandato constitucional, sigue siendo el eslabón perdido", advirtió en entrevista.

"Tonto y poco serio", afirmar que regresa el Estado represor

Acerca de la reforma para modificar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y regresar la rectoría del SNSP a Gobernación, aseveró que es "tonto y poco serio" afirmar que esa enmienda significa el regreso del Estado represor.

Dijo que actualmente "el SNSP está pulverizado, opacado por García Luna, por lo que Calderón llevará en su conciencia, si es que tiene, una carga muy fuerte por mantener a este secretario, pese a las evidencias públicas respecto a sus actuaciones. Ahí están los casos de Tres Marías, de los tiroteos entre policías federales en el aeropuerto y el de la francesa Florance Cassez".

Al continuar su análisis, Medina subraya que la impunidad es el cáncer de México y el mayor reto institucional radica en las instancias de procuración de justicia, porque 97 por ciento de los presuntos delitos no tienen sanción legal, de ahí que "las fortalezas del SNSP se deben desarrollar a nivel local".

Otro de los pormenores de análisis en el equipo de transición se refiere a la encuesta sobre violencia 2012 (Envipe), la cual refiere que sólo se denunció 12.8 por ciento de los delitos (en 2010 fue 12.3 por ciento). El principal motivo de los ciudadanos para "no denunciar" es el factor pérdida de tiempo-desconfianza en las instituciones.

También se pondera el factor presupuestal para las tareas de seguridad pública.

En los últimos 11 años (periodo 2001-2012) el presupuesto de la SSP aumentó 686.1 por ciento (de 5.2 a 40.5 mil millones de pesos), y el de la PGR reporta un incremento de 175 por ciento. A la par de este avance, el subsidio federal a los municipios indica una reducción de 21 por ciento.

Mayolo Medina, quien formó parte del equipo de Francisco Labastida cuando fue titular de Gobernación, dijo que otro de los aspectos que obstaculizan la coordinación federal son las fricciones entre la Procuraduría General de la República y la SSP, como mencionó Carlos Pascual a sus superiores, cuando era embajador de Estados Unidos en México, según se reveló en los cables Wikileaks.

Es por ello -indicó- que un bastión fundamental en la estrategia de seguridad de un país es la coordinación y el desarrollo de un aparato de inteligencia efectivo para combatir, por ejemplo, el narcotráfico.

En cambio -dijo-, lo que ha prevalecido en los años recientes es un "escenario de confusiones", que se evidencia, precisamente, al segregar al SNSP y convertirlo en mero apéndice administrativo de Gobernación y la SSP.

Recordó que en 1994 el Legislativo creó un sistema de seguridad pública; cuatro años después se estableció un programa nacional en la materia, con obligaciones vinculantes para los tres niveles de gobierno.

"Apenas había tomado vuelo ese avión (la SNSP) cuando deciden bajarlo para crear la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de la alternancia, en diciembre de 2000 (con Vicente Fox), lo que fractura esos primeros embriones de vinculación.

"Ahí empezó la confusión de los gobiernos panistas: la seguridad pública no es un tema de policías y ladrones, sino un asunto que pasa por la readaptación social y la procuración de justicia", dijo.

Sin embargo -destaca-, sólo se asoció a la inicial Policía Federal Preventiva y la conversión de esa SSP naciente en "la santa trinidad": secretario de Estado, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública y el secretario en turno se autonombra comisionado de la Policía Federal, lo cual dañó los vínculos naturales a un sistema, dejándolo en una instancia que atiende los temas de la calle, no del sistema.

De ahí la necesidad -advierte- de que Gobernación retome al SNSP en toda su dimensión y en el contexto de una secretaría coordinadora del gabinete.