Brenda Delabra
Existe una regla sagrada para la familia del luchador, la unidad entre todos sus integrantes y lo demuestran en el ring
"Me gustaría que viniera cuando están los cuatro porque aquí ya no es una casa, es un ring, porque si están comiendo empieza cualquiera que saque el tema y el ¿cómo se pone esta llave?, al rato se paran todos de la mesa y ya fue lucha aquí en la casa con el papá, el abuelo, el tío.

"Mi familia es de luchadores porque me casé con uno de ellos; mis hijos y mis nietos son luchadores y son deportistas de corazón, son deportistas que llevan como debe ser su entrenamiento y como deben estar preparados, estoy muy orgullosa y por eso doy gracias a Dios".

Es así como doña María del Consuelo, autoridad de la casa, que sin máscara o tener una técnica para aplicar llaves y candados, narra el cómo ha superado la más dura llave de rendición para mantener un matrimonio de casi 50 años al lado del legendario Zorro Plateado, con quien procreó cinco hijos, el más chico varón y que en la actualidad ostenta el mote de su padre.

Como algo accidental fue la llegada de José, alias el Zorro Plateado a los encordados en la década de los 50's, pues ser contador de profesión, trabajar en el Banco Mercantil de Monterrey y tener unos amigos apasionados de la lucha libre, le dieron la combinación para vestirse de plata y volverse un héroe en las arenas.

"Yo trabajaba en 1952 en un banco, tenía unos amigos que cada semana iban a la lucha libre, me invitaban, pero era un deporte que a mí no me gustaba para nada, es más, no sabía ni queéera. en una ocasión me dijeron `mira está muy bueno el programa te la pagamos si quieres, pero entra y te sales a la hora que tu quieras si no te gusta la función'.

"Otro día llegó un cliente del banco y me dice `ayer te vi en la lucha libre, ¿te gustó?', `si pues estuvo más o menos', `yo soy dueño de un gimnasio, ¿quieres ir a entrenar?' `si, cuando vamos'".

Ante la propuesta el saborcito de empezar a entrenar se volvió más fuerte, la oportunidad no llegó pronto hasta que un amigo de su hermano le regaló una máscara réplica del Santo, tal vez ésta le dio la suerte para ahora sí entrar a ponerse en condición en el gimnasio ubicado donde actualmente yace un estacionamiento, justo donde termina la calle Juárez.

El tiempo pasó y la hora de practicar la lucha libre llegó, el Zorro Plateado padre recuerda que su primera maroma fue portando aquella máscara que recibió de regalo. Un día aparecieron promotores pidiendo un luchador para que inaugurara la arena que se ubicó en Allende y Alvarez, siendo el valiente que levantara la mano.

Fue ahí donde se escribió la primera victoria del hombre de plata de Saltillo, logrando convertirse en un gran taquillero, salir en hombros después de las funciones y ganar más que un combate entre iguales, la satisfacción de haber dado un buen espectáculo a los aficionados de este deporte.

Cuando el Zorro Plateado inició su carrera era aún soltero y si sus padres no estaban de acuerdo en que se arriesgara en los cuadriláteros tampoco se lo impidieron, hasta que contrajo matrimonio con doña María del Consuelo, quien recuerda aún su época de novios.

"Tenía cinco años de haber empezado a luchar (cuando eran novios), francamente que en ese tiempo estaba todo muy restringido para uno, yo oía la lucha pero en realidad no sabía qué era, nuestras salidas a platicar eran temprano y me decía `en la noche voy a luchar'.pero no sabía qué era la lucha libre", comentó sentada en un sillón.

Al contraer matrimonio, la historia cambió y justo cuando nació su primera hija, la familia completa se opuso a que José continuara en tan arriesgada profesión.

"Dejó de luchar como un año y medio, hasta que ya tuvimos la primera hija empezó a luchar, todo estuvo muy bien hasta que una vez se lesionó, ahí fue donde conocí el otro lado de la lucha libre, a lo que están expuestos, muchas cosas que se vienen con eso, fue cuando yo empecé a no querer que luchara", dijo la madre, esposa y abuela de los luchadores.

El convertirse en un caballero a lo largo de la República Mexicana y ser parte del cartel al lado de Caneck, Mil Máscaras, Tonina Jackson, entre otros, hicieron ascender más al Zorro Plateado, su familia creció con una cuarteta de mujercitas, y tal parece que el dicho no hay quinto malo le resultó al nacer su único hijo varón, que en la actualidad contiende en las arenas de Saltillo y otros estados como el Zorro Plateado.

Su llegada a los encordados no fue obra de la casualidad, más bien fue una decisión para conservar el mote que su padre ostentó por 47 años de trayectoria.

"Él empezó a luchar porque, cuando él estaba chiquito empezaron a pedirme el nombre compañeros luchadores, que se los prestara, vendiera, alquilara o lo que fuera, pero querían mi nombre, yo les decía que no porque mi hijo estaba estudiando y que cuando terminara él iba a luchar", relató el luchador retirado en el año 2000, mientras su hijo reflexionaba sobre su llegada a este deporte.

"A luchar empecé muy grande, estuve en kung fu, tae kwon do, judo, porque en realidad no tenía pensado dedicarme a la lucha, sino a raíz de lo que comentó mi papá me pidió que presentara el examen y sacara la licencia aunque no luchara", declaró el actual Zorro Plateado.

En el tiempo de su preparación para enfrentar el examen, su sobrino el Zorro Plateado Jr y los Indios Kikapoo I y II, también trabajaban para contender en los encordados, hasta que la presión de que el Zorro Plateado hijo debutara culminó en una función, donde perdió el nombre antes de subir al ring.

"Un día le dicen a mi papá que me programe para que debute, dice `bueno nada más una lucha para que vean a fin de cuentas que sí es cierto', me programan para luchar y resulta que ese día tenía que entregar un trabajo muy importante de derecho, tenía que prepararse con mucho tiempo, entonces se me hacía imposible asistir a luchar, se presentó mi sobrino bajo el mote de Zorro Plateado Jr".

La deuda no se saldó y ahora sí el primogénito tuvo que dar la cara, utilizando el nombre que su padre llevó durante su carrera. En primera instancia la intención no fue dedicarse por completo a este deporte, ya que su carrera de derecho le demanda más tiempo, aunado a que el espectáculo ha perdido la esencia principal como lo es la lucha cuerpo a cuerpo.

"Ya no me gustó ir a ver las funciones porque empezó la comedia que desgraciadamente hacen ahora, suben y bailan, se bajan la trusa, insultan al público, los ves y su imagen ni siquiera es de un luchador, desgraciadamente no me interesaba".

Sin embargo la afición les cambió el panorama, por lo que a cuatro años de su debut junto a su sobrino, han sido más que satisfactorios.

"Cuando empezamos a luchar, a varias personas, incluso rivales, les empezó a gustar el estilo de nosotros, nos empezaron a decir que practicábamos la lucha de antes.empezamos a hacer el ambiente propicio de lo que queremos que sea la lucha libre".

La herencia que arrastra ya la tercera generación, con el Zorro Plateado Jr, los Indios Kikapoo I y II, va en ascenso pues sus retoños son grandes fanáticos, el mayor tiene una gran preferencia e ilusión por llegar a ser un gladiador de poder como sus antecesores, quienes no dudan que de esta cuarta generación salga un digno representante que continúe con la dinastía del Zorro Plateado.

Pues como dice doña Consuelo, "es la vena loca de tu padre" cada vez que ve a sus nietos jugando a las luchas, vestidos con máscaras y capas intentando imitar a las figuras de la lucha libre local y nacional.