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Villahermosa.- Al cumplirse un mes de la inundación en Tabasco, que dejó más de un millón de habitantes afectados, miles de familias comienzan a regresar a sus viviendas y los empresarios intentan reabrir sus negocios, a la espera de financiamiento y apoyos.
Desde la tarde del sábado 27 de octubre, miles de tabasqueños fueron alertados para desalojar sus viviendas, pues en los días posteriores los niveles de los ríos crecerían hasta desbordarse.

Las lluvias y el incremento del desfogue de la presa Peñitas, mediante la apertura de los vertederos para sacar dos mil metros cúbicos por segundo, poco a poco fueron invadiendo colonias, fraccionamientos y zonas comerciales.

Al cumplirse este martes el primer mes de los sucesos que cambiaron para siempre la historia de esta parte de México, el saldo es definitivamente trágico, desolador, sin afán de exacerbar lo ocurrido.

No hubo muertos vinculados directamente con las inundaciones, pero el daño a la población se mantendrá, no sólo por lo que resta de 2007, sino por años; seguramente por el resto de la administración de Andrés Granier Melo, gobernador a partir del 1 de enero pasado.

Granier es un ex alcalde del municipio de Centro, con cabecera en esta capital a la que conoce perfectamente, así como a sus problemas.

Los daños registrados a partir de ese 27 de octubre son inacabables y quizás nunca se conozcan todos, aunque hay cifras formales para muchos de ellos:

Por ejemplo, en turismo, 70 por ciento de los paradores, desarrollos y atractivos turísticos registraron daños, mientras 93 hoteles de la zona centro de Villahermosa, que concentran tres mil 695 habitaciones, presentan afectaciones.

En materia económica, seis mil 371 empresas se han registrado como afectadas por las inundaciones, cuyos propietarios han solicitado créditos para la reconstrucción por poco más de dos mil 392.1 millones de pesos.

El 60 por ciento de los establecimientos registrados corresponden al sector comercio; 34 por ciento, al rubro de servicios, y seis por ciento al industrial.

De ese total, 92 por ciento son microempresas; siete por ciento, pequeñas empresas y uno por ciento de tipo mediano, de las cuales dos mil 228 ya fueron validadas.

En cuanto al sector agropecuario, dijo que de acuerdo con los primeros reportes de la evaluación, las regiones de La Chontalpa, Centro, Pantanos y Sierra fueron las que más resintieron los efectos de los fenómenos climatológicos.

En lo que se refiere a las acciones en materia de salud animal, desde hace ocho días se han atendido a bovinos, ovinos, equinos, porcinos y aves, sobre todo en los municipios de mayor afectación, y entre ellas están la movilización de más de 150 mil bovinos hacia lugares altos.

Tras la visita de 424 localidades, se había cubierto a mil 49 cadáveres de animales, cuya cifra no era definitiva.

Poco a poco van quedando atrás los días en que no había suministro de agua potable en Villahermosa y se realizaban compras de pánico en los supermercados, varios de los cuales tuvieron que ser cerrados ante el temor de saqueos.

A un mes de decretada la emergencia, la cual se mantiene, han sido detenidas 90 personas por actos de robo durante la contingencia, de los cuales 66 están consignados y encarcelados en el Centro de Readaptación Social del Estado.

Tras la peor catástrofe natural en la entidad, a la fecha no se ha reportado la muerte de alguna persona a causa de las inundaciones.

Asimismo, miles de toneladas de bienes muebles que fueron destruidos por la inundación son recogidos de las colonias, donde elementos del Ejército y ciudadanos se dedican a la limpieza y desinfección de casas, escuelas y negocios.

Sin embargo, la emergencia permanece porque la temporada de lluvias no ha concluido y por tanto se inició este lunes la colocación de casi tres millones de costales de arena a lo largo de 43 kilómetros en las márgenes de los ríos Carrizal y Grijalva.

Además, se da un seguimiento puntual a las actividades que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizan en el derrumbe ocurrido entre las presas Malpaso y Peñitas, en el vecino estado de Chiapas.

Una vez concluido el canal para abrir el cauce del río Grijalva, se prevé la apertura de la presa Peñitas para desfogar hacia los ríos Mezcalapa, Samaria y Carrizal, a fin de reanudar las actividades normales del sistema de embalses.

Esta acción se presenta como la gran interrogante para dos millones de tabasqueños, que esperan que el desfogue de la presa Peñitas y la corriente acuífera que hacia ella irá desde el canal que se pretende abrir en el 'tapón' que permanece en San Juan de Grijalva, no sea el 'tiro de gracia' a su ya por demás complicada situación.