Por Richard Lapper / El Universal
Cd. de México.- Swift, la red de telecomunicaciones controlada por bancos internacionales, tiene previsto facilitar las transferencias transfronterizas de los consumidores, en una decisión que podría incrementar la competencia en el multimillonario mercado de las remesas enviadas por trabajadores.
Aunque ya se pueden hacer transferencias a través del Swift, el sistema está diseñado para manejar grandes pagos entre bancos y compañías y es considerado incómodo, costoso y poco transparente en comparación con métodos desarrollados por firmas de transferencia de dinero y bancos que cuentan con sus propias redes internacionales.

Funcionarios de Swift, con sede en Bruselas, señalaron que es cada vez mayor el interés de los bancos por incursionar en el mercado de las remesas, valorado en 400 mil millones de dólares y que es dominado por agencias de transferencia de dinero como Western Union.

Los trabajos de un comité consultivo conformado por 13 bancos internacionales van bastante avanzados. Y es probable que este año establezcan una serie de estándares comunes, así como un sistema piloto de mensajería, aprobación y pago para la segunda mitad del próximo año, con su lanzamiento programado para el año 2009.

"Existe un elevado nivel de disposición entre los bancos para echar a andar este proyecto", declaró Michael Whyte, gerente de productos para el mercado de pagos en Swift. "Sólo será posible avanzar si todos colaboramos".

Los bancos tienen la mira puesta en el mercado de remesas, en el cual han incrementado ya su participación, pero en gran medida sólo como agentes que hacen los pagos de organizaciones de transferencia en países como México, Filipinas e India.

Uno o dos bancos estadounidenses transmiten sus pagos a través de sus propias redes, pero Wells Fargo, el de mayor éxito, apenas cuenta con una participación de mercado menor a 1%.

Whyte comentó que el desarrollo de la propia plataforma interbancaria de Swift debería aumentar su transparencia, simplicidad y velocidad en pagos pequeños, lo que le permitiría a los bancos igualar y mejorar los niveles de servicio que ofrecen las organizaciones de transferencia.

Aparentemente son varios los factores que están impulsando el interés de los bancos en dicho mercado. Primero, aunque el valor de las remesas actualmente está aumentando a un ritmo lento entre Estados Unidos y México, uno de los mayores mercados, el flujo en otras partes del mundo sigue avanzando aproximadamente 10% o más cada año.

"Los bancos están mostrando una actitud bastante seria en relación a este asunto y no resulta difícil descifrar cuál es la razón", comentó un banquero en la reunión de Swift en Boston la semana pasada. "¿Por qué no habrían de interesarse en un mercado enorme y en constante crecimiento?" Segundo, los bancos de economías en vías de desarrollo consideran que al ofrecerle sus servicios a los migrantes y a sus familias, podrán aumentar su participación en el mercado financiero de rápido crecimiento de las clases media baja y trabajadora.

La estabilidad financiera durante los últimos cinco años ha generado una rápida expansión de este mercado en países como México y Brasil.

Guillerme da Nóbrega, economista en jefe en Itaú, uno de los tres principales bancos privados de Brasil, estimó que la cantidad de brasileños en el tercer y cuarto cuartil de ingresos ha aumentado de 40 a 60 millones en los últimos cinco años.

Otro banquero brasileño, Antonio Bizzo Lima, gerente general de la división comercial del banco estatal Banco do Brasil, dijo que su banco tiene previsto registrar a 7 millones de clientes nuevos entre los mismos grupos de ingresos menos acomodados durante los próximos dos años.

Asimismo, a algunos banqueros les preocupa la posibilidad de que las organizaciones de transferencia de dinero utilicen su posición en el competido mercado de remesas para ofrecer otros productos financieros, como seguros e hipotecas.

Hasta hace poco, a los bancos con sus propios sistemas les preocupaba que al desarrollar plataformas interbancarias comunes tuvieran que sacrificar algunas ventajas competitivas. "No estábamos muy animados al principio", aclaró Bizzo Lima, cuyo banco tiene 10 sucursales en Japón.

 
 
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