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Pide Amnistía Internacional una moratoria en las ejecuciones
BERLIN.- El gobierno de Polonia, dirigido aún con mano de acero por los gemelos Kaczynski, tuvo ayer el raro privilegio de vivir una jornada europea marcada por el éxito y la derrota. Gracias a un veto impuesto hace un mes, Varsovia impidió que la Unión Europea (UE) conmemorara en forma oficial el Día contra la pena de muerte, pero no pudo impedir al Consejo de Europa, integrado por 47 estados europeos, que proclamara el 10 de octubre como Día europeo contra la pena de muerte.

El 18 de septiembre pasado, Polonia bloqueó la propuesta de la presidencia europea porque no contemplaba el principio del derecho a la vida. "Si alguien quiere poner en discusión la pena de muerte, entonces también debería considerarse la prohibición de la eutanasia y el aborto", dijo entonces, un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores polaco,

El veto polaco causó irritación entre los demás socios comunitarios y provocó una violenta reacción del gobierno italiano, que había iniciado una batalla personal para que la Unión Europea, en bloque, presentara una propuesta de moratoria a la pena de muerte ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

"Es una actitud reaccionaria y nacionalista", dijo el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Máximo D'Alema, quien se olvidó de una regla de oro de la diplomacia al desear en voz alta la derrota del actual gobierno polaco en las urnas.

Pero Varsovia no dio su brazo a torcer y su veto, además de sepultar la iniciativa italiana, obligó a las instituciones comunitarias a cambiar el programa del Parlamento Europeo. Durante un acto solemne, pero no oficial, la UE emitió ayer una declaración no vinculante para pedir la abolición de la pena de muerte.

"La abolición de la pena de muerte contribuye a ensalzar la dignidad humana y el progreso de los derechos humanos. Todas las medidas de abolición de la pena de muerte deben ser consideradas un progreso del derecho a la vida", señaló la declaración que fue leída ante el pleno del Parlamento

La UE, atada de manos a causa de la posición polaca, se contentó con rendir un homenaje silencioso a todas las víctimas de los países que aún practican la pena máxima.

El acto protocolario, sin embargo, cobró una palpitante actualidad gracias a la presencia en Bruselas de las enfermeras búlgaras y del médico palestino, que habían sido condenados a muerte en Libia.

"Exigimos a todos los países que eliminen la pena de muerte", exclamó por su parte el presidente del Parlamento, el democristiano alemán Hans-Gert Pöttering.

En términos similares se expresó ayer Amnistía Internacional que hizo un llamado a los gobiernos de todo el mundo para que apoyen una resolución en la ONU en favor de una moratoria global sobre las ejecuciones, que se presentará en el actual periodo de sesiones en la Asamblea General.

Pero los gemelos Kaczynski, enfrascados en una violenta campaña electoral, fueron derrotados en el seno del Consejo de Europa el 26 de septiembre cuando se aprobó, por 46 votos contra uno, instaurar el Día Europeo contra la pena de muerte.

Aunque la pena de muerte no se aplica en la UE y, desde hace 10 años en ninguno de los 47 países del Consejo de Europa, el veto polaco ha impedido que el club comunitario pueda aprobar un Tratado que la prohíba.