Patricia Venegas
Había una vez un hombre que cautivaba a hombres, niños y mujeres por igual, con su música y su presencia. No se trataba de un tenor o del mejor cantante de México, sino de un sencillo personaje que con su carisma demostró que el cariño de la gente no se gana sólo con talento.
Valentín Elizalde Valencia conquistó seguidores cantando de pueblo en pueblo, "a lo calladito", con una sencilla forma de interpretar las canciones más personales, las que transmiten emociones, las que provocan sentimientos, recuerdos, alegrías y tristezas, esas que nos ayudan a desahogarnos cuando no podemos hablar.

Su intención no era la de ocupar el primer lugar de ventas, sino llevar una digna carrera y llenar el lugar que años atrás había dejado su padre, quien también murió de forma trágica en un accidente.

Tan sólo tres meses antes de su partida, Valentín llegó a la Ciudad de México con un largo historial de al menos 21 discos grabados y un gran éxito en cada palenque y plaza del interior de la república. Para entonces el fenómeno ya existía. Nada tenía que envidiarle a Alejandro Fernández o a Pepe Aguilar en cuestión de ventas, puesto que él tenía en su haber Discos de Oro y Platino.

Su presencia empezaba a ser imprescindible cuando se hablaba de música norteña. Y los medios de la capital se reportaban sorprendidos de lo que era capaz de generar en la gente del pueblo.

Cuando su muerte fue anunciada, los ratings de los programas de televisión subieron hasta el tope, los sitios de Internet se saturaron cuando la gente buscaba información sobre lo que había pasado en Reynosa; las estaciones de radio dejaron escuchar su música a lo largo del 25 de noviembre de 2006, y sus discos registraron ventas récord.

Más de 25 mil personas se congregaron a lo largo de la carretera entre las ciudades de Los Mochis y Guasave, en Sinaloa, donde descansan sus restos, pero nada pudieron hacer para que volviera a cantarles.

Su tumba se ha convertido en visita obligada para turistas y lugareños y las leyendas de su fantasma también rondan su historia.

Sus fans aún esperan que alguien les explique cómo es que su "Gallo" pudo morir de forma tan atroz. La respuesta aún no llega.


Sentimientos encontrados

"El Flaco" Elizalde, hermano del fallecido Valentín, habló sobre como vivirá la familia este 25 de noviembre el recuerdo de aquel momento trágico en sus vidas.

-¿Cómo se siente la familia a un año de la pérdida de Valentín Elizalde?-

"Este 25 de noviembre será una fecha muy dolorosa para la familia, ya que la pérdida de mi hermano ha sido muy difícil, regresar el tiempo a un evento triste es muy duro".

-¿Qué opinas de las nuevas producciones inéditas que la disquera ha lanzado sobre la música de tu hermano?-

"Lamento que las compañías saquen provecho de la imagen de mi hermano, con el lanzamiento de sencillos y videos con extractos de otros, son sentimientos encontrados, ya que es bueno que él siga en el gusto, pero es triste exprimir lo mismo, y me duele, sería mejor sacarlo de una manera diferente, guardar respeto".



Recuerdos en piedra

La familia Elizalde y su última novia Natalie fueron testigos de la develación de la escultura en honor a Valentín Elizalde, realizada por el señor José y su hijo Marlon, de Balderrama Escultores, el viernes por la noche en Ciudad Obregón, Sonora.

El "Vale" se muestra con micrófono en mano, simulando una presentación y apuntando hacia el público.

"Afortunadamente, siempre he tenido el apoyo de toda la gente que quiso a mi hijo, por ese lado me siento muy contenta porque la gente nos ha demostrado que aunque él no está ya con nosotros, lo sigue queriendo y lo sigue recordando", dijo doña Camila, mamá del cantante.

Por su parte, "El Flaco" agregó: "Me siento tranquilo, un poco sacado de onda todavía, pero tranquilo; hubiéramos querido haberla pasado con mi papá en el panteón, porque hoy es el aniversario de nacimiento de mi padre".

Por otro lado, dijo que hay proyectos para recordar tanto a Valentín Elizalde como a su padre don Lalo Elizalde, en Guasave, con una avenida que se llamaría "De los Gallos", y tendría estatuas de ambos, así como otra en Ciudad Obregón, Sonora, con la imagen del "Vale".