Hasta donde el Ejército reconoce, alrededor de mil 700 personas han desaparecido en 'levantones', secuestros y actos de violencia. Foto: Archivo Vanguardia
Excélsior
Un promedio de 188 personas al mes son plagiadas o levantadas; esos ilícitos son parte de las "estrategias operativas" de los cárteles, según fuentes militares
CIUDAD DE MÉXICO.- La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) calcula que mil 700 personas están en calidad de desaparecidas por haber sufrido levantones o secuestros en Tamaulipas y Nuevo León en lo que va de 2010, según informes de la IV Región Militar.

Esto significa que en esas entidades federativas seis personas al día, en promedio, son privadas de su libertad, así como 188 por mes.

Fuentes castrenses detallaron que cientos de personas, de forma personal o por vía telefónica, han denunciado a la IV Región Militar que algún familiar ha sido plagiado o levantado por algún comando.

Sin embargo, los informes indican que tras las denuncias iniciales, que también llegan a autoridades estatales, muchas familias ya no continúan con la búsqueda de sus familiares ni siguen el curso de las indagatorias, principalmente ante las amenazas de los grupos criminales.

La Sedena, gracias a la información proporcionada por integrantes del crimen organizado que han sido detenidos, tiene datos de que el cártel del Golfo y Los Zetas consideran a los estados de Nuevo León y Tamaulipas como "zona de guerra", donde los levantones y secuestros, principalmente de personas de entre 16 y 35 años, obedecen a "estrategias operativas".

Estas desapariciones, según las fuentes militares, obedecen a tres razones fundamentales: en el caso de los levantones, para engrosar las filas de las organizaciones criminales ante las detenciones o muertes de sus miembros, así como una táctica para exterminar a los rivales; en el de los plagios, a fin de pedir rescates y financiar con ello sus actividades delictivas.

Las autoridades conocen también mediante las denuncias que los grupos criminales llegan a las casas de sus víctimas con violencia extrema.

De las personas que se llevan muchas veces no se vuelve a saber nada, excepto cuando sus cadáveres son localizados en el Servicio Médico Forense.

En Tamaulipas y Nuevo León, miles de personas mantienen la esperanza de que aparezcan sus seres queridos.

Sin embargo, existe un temor generalizado de recibir alguna llamada que informe que el hijo, el esposo, el tío o el sobrino murió en algún enfrentamiento con militares o con grupos de la delincuencia organizada.

 

Por las buenas o por las malas

La Sedena, agregaron las fuentes de la IV Región Militar, ha obtenido información de sus grupos de operación contra el narcotráfico de que en el caso de los levantados, un gran número es obligado a trabajar para los grupos criminales, con la advertencia de que si no cooperan matarán a su familia.

Los desaparecidos en su mayoría son jóvenes de entre 15 y 28 años. A los de menor edad, primero los intentan convencer a la salida de las escuelas, y si se niegan viene el levantón, indican los informes castrenses.

Se tiene evidencia de por lo menos siete lugares en Nuevo León y Tamaulipas donde han sido detenidas células del cártel del Golfo y Los Zetas, utilizados como centros de adiestramiento para el uso de armas de fuego.

En esas entidades, calculan también las fuentes del Ejército, existen decenas de casas de seguridad que en su mayoría sirven no sólo para guardar armamento, dinero y documentos, sino como cementerios clandestinos.

Además, familias tamaulipecas son obligadas a prestar sus propiedades para esos fines.

En agosto pasado, cabe recordar, en Tamaulipas fueron encontrados los cadáveres de 72 inmigrantes de Centro y Sudamérica que presuntamente fueron privados de su libertad por un grupo vinculado con Los Zetas, que los ejecutó cuando se negaron a trabajar para ellos.