Édgar González
Ni el maquillaje de sus ojos logra que Dulce pueda ocultar sus 16 años. Ella está embarazada y dará a luz en junio, justo cuando esté de vacaciones de su carrera técnica.
Dulce no quiere hablar sobre cómo fue la relación con su ex novio. Eso quedó atrás, en el pasado. Su madre y sus hermanos le pidieron que no volviera a ver a quien es el padre de su hijo.

A cambio, le ofrecieron apoyarla en todo, en seguir pagándole sus estudios como asistente educativa y también le prometieron que cuando naciera su hijo lo cuidarán.

La mirada de esta adolescente se pierde buscando el ojal de la aguja de la máquina de coser. Se pone nerviosa y no puede ensartar el hilo. No quiere recordar los momentos difíciles que vivió cuando supo que estaba embarazada.
Como Dulce, cientos de adolescentes coahuilenses están en problemas porque están embarazadas a una corta edad.

Ante esta situación, la Universidad del Valle de México, el Instituto Estatal del Empleo y el programa Sí a la Vida, del Gobierno estatal, crearon un taller de costura.

El objetivo es que jóvenes como Dulce y mujeres mayores de edad, pero que estén en problemas económicos, puedan aprender a confeccionar su ropa de maternidad y la de su bebé cuando nazca.

A cambio, el Instituto Estatal del Empleo les paga una beca, y el programa Sí a la Vida las atiende en el aspecto médico. La UVM prestó su taller de confección y es ahí donde están aprendiendo a coser.

El IEE les ha prometido a las adolescentes y mujeres embarazadas que cuando terminen el taller podrán integrarse a confeccionar otra clase de ropa, probablemente uniformes del programa del Gobierno estatal, con lo cual podrán tener un ingreso sin siquiera salir de casa.