México, D.F. .- La violencia del crimen organizado, que ha dejado decenas de muertos sólo esta semana, incluido un alto jefe policial, se expande sin freno en México pese a un enorme operativo militar desplegado en las zonas más calientes del país.
Incluso la superpoblada capital mexicana, que hasta ahora se mantenía al margen de los duros enfrentamientos ocurridos en los estados donde las bandas tienen fuerte presencia (sobre todo en los fronterizos con Estados Unidos), se está convirtiendo en escenario de los ataques de los narcotraficantes.

En la capital han sido ejecutados cuatro altos mandos policiales en diez días, uno de ellos, Edgar Millán Gómez, el tercero en la jerarquía de la institución y pieza clave en los operativos contra esos grupos delictivos.

Otros dos de los asesinados también son considerados "alfiles" del ministro de Seguridad, Genaro García Luna, quien el viernes reiteró que el gobierno mexicano "no dará un paso atrás" en la lucha contra el crimen organizado.

Al parecer, Millán fue muerto por dos pistoleros contratados presuntamente por el cártel de Sinaloa de los hermanos Beltrán Leyva y el prófugo Joaquín 'el Chapo' Guzmán, en respuesta a la reciente detención de 13 de sus sicarios.

En lo que va del año han sido arrestados 5.480 mexicanos y 121 extranjeros vinculados con el crimen organizado, según cifras de la secretaría de Defensa actualizadas al 5 de mayo.

"Sociedad y gobierno debemos rechazar juntos estos intentos por amedrentarnos", exhortó el presidente Felipe Calderón en la ceremonia de homenaje de cuerpo presente a Millán, que se realizó horas después de que otro mando policial fuera asesinado en la ciudad de México.

La espiral de la violencia, que dejó un saldo de un centenar de muertos en los últimos días y más de 1.100 en el transcurso del año, es atribuida a las luchas entre los cárteles por el control de las plazas, a las disputas internas en las bandas y a reacciones por algunos golpes que recibieron de las fuerzas de seguridad.

En los últimos meses también apareció con mayor protagonismo el peligroso grupo de sicarios llamado 'los Zetas', formado en los años 90 por militares desertores y que actúan al servicio del cártel del Golfo.

Los narcotraficantes han adquirido la modalidad de lanzar advertencias a las fuerzas de seguridad a través de carteles colocadas en calles de zonas calientes y que también utilizan para exhortar a los militares a sumarse a sus filas con "mejores salarios y mejores condiciones laborales".

Aunque los enfrentamientos son casi constantes en las regiones limítrofes con Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de drogas, especialmente en Ciudad Juárez (noroeste) se registran episodios casi a diario que obligaron a las autoridades federales a reforzar un operativo que ya contaba con más de 2.500 militares desde finales de marzo pasado.

En el hecho más reciente en esa urbe del norte del país, entre el jueves y el viernes se vivió otra noche de violencia en la que murieron cinco personas y varias más resultaron lesionadas, incluidos cuatro policías.

La semana pasada fue ejecutada la comandante de Delitos Sexuales, Berenice García Corral, quienera uno de los altos mandos de Ciudad Juárez, debido a que varios de sus colegas también habían sido asesinados, de un total de 14 efectivos que perdieron la vida sólo en lo que va del año.

En otro impactante episodio, 16 ganaderos fueron asesinados el fin de semana en el estado de Guerrero (sur) en dos hechos separados: uno el sábado con el homicidio de siete representantes del sector en un hotel y otro al día siguiente con la muerte de nueve en una finca del líder ganadero Rogaciano Alba, quien salvó su vida en ambos ataques.

En ese marco, el influyente Consejo Coordinador Empresarial expresó este viernes su preocupación por la creciente ola de violencia que se registra en México y advirtió que "lamentablemente aún falta mucho camino por recorrer, por lo que no debe haber marcha atrás en el combate a la inseguridad".