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Culiacán, Sin.- Los patrones de vida y hábitos de muchos "culichis", como se les denomina a los ciudadanos de esta ciudad, se empezaron a modificar.
La ola de violencia que afecta a esta capital, considerada la más cruenta en dos décadas, además de golpar los bolsillos de los habitantes, les infunde temor para caminar por calles.

Con dos hijos en secundaria y otro en bachillerato, Clemente Corrales Sandoval, un vendedor de nieve, relata que su ingreso promedio de hasta 200 pesos diarios se ha visto menguado por falta de clientes.

La ola de asesinatos y la psicosis desatada afectan la actividad comercial de Corrales Sandoval.

Pese a la promoción que realizan los comercios para ofertar materiales, las ventas están flojas.

Las personas, por seguridad, evitan desplazarse a puntos lejanos de sus hogares, por lo que prefieren adquirir más caros y cerca de su casa.

Héctor Francisco Alcaraz, encargado de una tienda que expende pintura, explica que en su caso, ahora, evita salir a la calle en horas de la noche.

También establece que tendrán que instrumentar algún sistema de mercadotecnia para atraer clientes.

A su vez, Víctor Zataráin, un contratista, recomienda a su hija Martha, quien cursa una carrera profesional, evitar hacer mucha vida social al término de sus clases por la noche y retornar lo antes posible al hogar, en una populosa colonia del sur de la ciudad.