Ante una treintena de inversores, el representante gubernamental de México defendió que la industria del automóvil es una prioridad para el Ejecutivo que preside Felipe Calderón, ya que más de un millón de mexicanos están empleados directa o indirectamente en el sector.
Londres, Inglaterra.- La escalada de la violencia registrada en México en los últimos años no preocupa a los inversores extranjeros y no ha perjudicado la participación de empresas internacionales en el país, aseguró hoy el director de la Industria Automotriz de Proméxico, Emilio Mosso.

Mosso realizó estas declaraciones tras celebrar un encuentro en Londres con inversores británicos interesados en el desarrollo del sector automovilístico en ese país.

Ante una treintena de inversores, el representante gubernamental de México defendió que la industria del automóvil es una prioridad para el Ejecutivo que preside Felipe Calderón, ya que más de un millón de mexicanos están empleados directa o indirectamente en el sector.

En la zona están instaladas empresas como Ford, General Motors, Volkswagen, Toyota, Honda y Nissan, entre otras.

"La pregunta sobre qué pasa con la violencia en México no es la primera que me hacen. Antes hablan de cómo está el mercado doméstico, los competidores, el ámbito de negocio, la estabilidad macroeconómica... Si me hacen diez preguntas, ésta sería la décima", explicó Mosso a Efe.

"Me han preguntado cuántos campos de golf tenemos, antes que por la violencia en México", apostilló el miembro de la Secretaría de Economía, quien reconoció que este tema "sí es una preocupación" para los inversores extranjeros, "pero no determina su decisión".

En su opinión, "si se habla de violencia es porque se está actuando contra el crimen", aunque los actos de este tipo "se encuentran en todo el mundo, como en Brasil, Estados Unidos o incluso en el Reino Unido".

Durante su intervención, Mosso puso como ejemplo a las empresas chinas que estudian instalar fábricas en suelo mexicano, interés que se debe a que "su objetivo final es alcanzar el mercado norteamericano, para lo que quieren aprovecharse del tratado de librecomercio que tiene México con Estados Unidos y Canadá".

Una compañía china, FAW, ya está instalando una planta en el país, mientras que otras tres empresas se encuentran en estos momentos "estudiando la viabilidad del proyecto y la legislación mexicana" para seguir sus pasos.

"Si cumplen con los requisitos, en cinco años estarán en funcionamiento todas ellas", pronosticó Mosso, quien recordó que el Gobierno les exige a cada una de éstas una inversión mínima de 100 millones de dólares y una producción de 50.000 unidades anuales en menos de tres años desde su inscripción en el registro.