El Universal
Para ello, es necesario cultivar un "universo de valores" desde el seno familiar, en donde la mejor formación se da con ejemplos de honestidad.
México, D.F. .- Nuestra sociedad carece de seres felices. Y "la felicidad no se adquiere, surge del interior".

Para ello, es necesario cultivar un "universo de valores" desde el seno familiar, en donde la mejor formación se da con ejemplos de honestidad. "No puedes pedirle a un niño que no mienta si te llaman por teléfono y le enseñas a que diga que no estás. Debemos ser congruentes", dice Guadalupe Tolentino, directora del Centro Terapéutico de Apoyo a la Mujer.

La especialista asegura que la verdad genera una conexión genuina entre padres e hijos y fortalece la inteligencia emocional. Además, asumir los errores de los actos crea en los niños admiración y respeto por sus padres.

Dentro de ese universo de valores, ella enumera actitudes que los mayores deberían demostrar con sus descendientes, como el ser bondadosos, conducirse con la verdad, cultivar el respeto, tener esperanza.

La combinación de todo esto "da como resultado hombres felices, realizados, honestos en todos los actos de su vida". Esos seres felices en la infancia harán una mejor sociedad en el futuro, asegura. Sin embargo, estos valores deben ir acompañados de "una de las actitudes que más expresa cariño": el contacto físico. Siempre, en todo momento, hay que "apapachar, acariciar, besar, escuchar y confiar en los hijos, lo que garantiza su buen desarrollo como humanos" y los convierte en ciudadanos ejemplares.

"Hay que difundir esos valores para que las personas no se pierdan en la búsqueda de lo material", pues, acusa, "la televisión nos ha inculcado una idea equivocada de la felicidad" y nos enseña que los valores materiales son los más importantes, pero no es así. "Una cosa es la miseria moral y otra la material".


Consejos:

Para crear humanos felices, desde pequeños hay que:

Besarlos y acariciarlos
Dedicarles tiempo y no denigrarlos
Demostrarles aprobación en sus logros y virtudes