Claudia Olinda Morán
Al igual que el comercio informal y la "piratería", la instalación de máquinas tragamonedas persiste, a pesar de los múltiples operativos de las autoridades federales y ante la indolencia de las municipales.
Para muestra de la reincidencia de su operación ilegal, basta recorrer la zona centro de la ciudad, donde recientemente la PGR decomisó discos "piratas", para constatar que las "maquinitas" regresan a su lugar.

En la esquina de Acuña y Pérez Treviño, de donde fueron decomisadas las máquinas tragamonedas, según el parte oficial de la Procuraduría General de la República, ayer mismo se constató de la presencia de estos minicasinos.

Al igual que en el mercado Nuevo Saltillo, en donde también se realiza esta actividad que, según la PGR, constituye una violación a la Ley Federal de Juegos y Sorteos.

Y a pesar de que las máquinas tragamonedas se encuentran a la vuelta de la esquina en cualquier tienda de abarrotes, miscelánea o adosadas a un puesto en los mercados, la Procuraduría General de la República sólo ha asegurado 110 minicasinos en los últimos 18 meses, pero al parecer afloja la vigilancia y reaparecen los artefactos.