Rafael Rangel Sostmann ofreció reveladora entrevista a Reporte Indigo. (Imagen tomada del sitio)
Ramón Alberto Garza/Reporte Indigo
La frase es clara y contundente. Pero no proviene de un político, de algún líder opositor o de algún religioso progresista.
Monterrey. La sentencia sale de los labios de Rafael Rangel Sostmann, el hombre que durante los últimos 25 años fue el estratega del sorprendente crecimiento y la internacionalización del Tecnológico de Monterrey.

Es el pensamiento del reconocido rector de un sistema educativo que creció de 17 a 33 campus y de 32 mil a 126 mil alumnos. El que acaba de anunciar su planeado retiro, sin que todavía se pueda anunciar a su sucesor.

El personaje que está instalado hoy en la primera fila del debate político nacional al abanderar una batalla por aclarar el asesinato de dos estudiantes en el Campus Monterrey, muertos en una refriega entre militares y sicarios del crimen organizado.

Rafael Rangel Sostmann habla abierto y sin cortapisas para Reporte Indigo sobre su retiro, los logros de su gestión, los pendientes y su vida después de su salida del Tec de Monterrey.

Pero, sobre todo, hace un profundo examen de conciencia social sobre el papel que deben jugar en estos momentos las universidades, no sólo como instituciones educativas, sino como motores y agentes de cambio de ese "mundo gelatinoso" en el que está convertida la sociedad mexicana.

El chihuahuense que se instaló como un ícono de la educación superior, no nada más en México, sino en el mundo, advierte que, a final de cuentas, la universidad tiene que salir y expresar a la sociedad lo que está sucediendo para no terminar como socios o cómplices del poder.

"Esa mentalidad hay que quitárnosla, y mucha gente dice: `Cuídate, ¿ya traes chaleco antibalas?'. Y no te lo está diciendo el criminal. Te lo está diciendo el ideólogo.

"Y dicen: `Oye, esos dos muchachos que murieron, ¿qué más da?, fueron dos'. (Me dicen) ex alumnos, líderes de opinión: `¡Ya bájale! ¿Por qué exiges eso?'".

Con esa mentalidad, cuestiona Rangel Sostmann, ¿cuáles son las señales que te encuentras?

".ya no le sigas, porque se va a molestar el presidente".

".no le sigas, porque el secretario de Gobernación no va a estar de acuerdo".

".o no le sigas porque los empresarios no van a estar de acuerdo".

Y es cuando el rector del Tecnológico de Monterrey pregunta: "¿Estamos aquí en un país para mejorar o estamos en un país para tener contentos a la gente que está en el poder?".

Y reflexiona: "¿Cómo vamos a entrar a una `democracia' si no creemos en que no puedes decir algo porque el señor presidente se molesta?".

Por eso, dice: "Tenemos que hacernos responsables de que los egresados, lo que generamos nosotros de conocimientos, de tecnología e innovación, entre a ese mundo gelatinoso y lo cambie".

Y su diagnóstico es contundente: "A ese mundo gelatinoso le tenemos que entrar a cambiarlo, porque si no, el país va a seguir con instituciones débiles".

Rangel Sostmann recuerda las batallas que libró a lo largo de cinco lustros al frente del Tecnológico de Monterrey.

Desde la elevación de los estándares de un profesorado con niveles de doctorado que hoy compite con lo mejor del mundo, pasando por la defensa ante el gobierno de la libertad para implementar los planes de estudio o las batallas ante Hacienda para evitar que se gravara la educación privada.

Pero la que identifica como la batalla más triste de todas es la que todavía libra para esclarecer la muerte de los dos estudiantes que la madrugada del pasado 19 de marzo fueron victimados en las instalaciones del Campus Monterrey.

Con una franqueza muy usual en él, Rangel Sostmann admite haber cometido "dos estupideces muy grandes".

La primera, que el Tecnológico declarara que no eran estudiantes por aceptar como cierta la palabra del procurador de Nuevo León, quien les dijo que eran sicarios. Y cuando se dieron cuenta del error, "a tragar camote" y a asumir la responsabilidad.

La segunda, haber entregado a las autoridades los videos del sistema de seguridad del campus sin haber conservado una copia.

Rangel Sostmann advierte que su sensación es que los estudiantes recibieron la primera herida por un disparo de un rifle de los que usa el crimen organizado, pero advierte que la segunda herida pudo haber sido por el disparo equivocado de unos soldados.

Lamenta que no se admita que se cometió un error que puede ser muy entendible. Pero más lamenta que en aras de cubrir ese error, se haya borrado la identidad de los jóvenes y se haya modificado la escena del crimen.

El todavía rector del Tecnológico de Monterrey reconoce tener la impresión de que hacia adentro del Ejército existen dos posiciones sobre el caso de los estudiantes. Una, que empuja a que se reconozca el error y la otra, que busca ocultarlo, porque creen que se debilitarían los mandos militares.

Reconociendo su respeto por el Ejército y por sus instituciones, "yo no estoy en contra del Ejército", reclama una ley que proteja a los civiles de los abusos que eventualmente puedan cometer los militares contra los derechos y las garantías de los ciudadanos.

Rangel Sostmann admite que en lo personal libró una dura batalla sobre este tema dentro del Consejo de la institución, pero dice que también la libró con profesores y académicos que consideran que nunca debió tomar una posición política ante esta situación.

Cuando se le cuestiona si la batalla por la verdad en el caso de los estudiantes propició el abrupto anuncio de su salida sin que se anunciara al mismo tiempo a su sucesor, el rector es concreto:

"Esa pregunta se la tienes que hacer al Consejo. Yo, efectivamente, tenía planeado inclusive que se anunciara el pasado enero, cuando cumplía exactamente 25 años".

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