En la imagen, la llegada de Van Riebeeck a ciudad del cabo en 1652, pintado por Charles Bell en 1850. Foto Archivo/Vanguardia
El día 6, como el del partido de este martes, pero de abril de 1652, el navegante Jan Van Riebeeck y empleados de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales llegaron al Cabo a establecer una estación de abastecimiento.
Ciudad del Cabo, Sudáfrica.- Los uruguayos que se preparen para evitar otro desembarco de los holandeses.

El enfrentamiento de mañana con los 'Orange' por una plaza en la final del Mundial hace inevitable la evocación del acontecimiento que dio origen a la sede del encuentro, Ciudad del Cabo, la bella extensión de casi 2.500 kilómetros cuadrados 'donde todo comenzó' en Sudáfrica.

El día 6, como el del partido de este martes, pero de abril de 1652, el navegante Jan Van Riebeeck y empleados de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales llegaron al Cabo a establecer una estación de abastecimiento para sus barcos que viajaban a Africa Oriental, India y Asia.

Ciudad del Cabo es la capital de la Provincia Occidental del Cabo, la capital legislativa de Sudáfrica, la metrópoli más antigua del país, con 358 años, así como la más poblada después de Johannesburgo, con 3.5 millones de personas.

Quizá pocos integrantes de la tripulación del barco que ahora capitanea el entrenador Bernd Van Marwijk sepan que con la llegada de su antepasado Van Riebeeck a la tierra donde jugarán mañana, Holanda estableció el primer asentamiento europeo en el Africa subsahariana y un dominio que se extendió por 128 años, hasta 1780, cuando los ingleses pusieron sus ojos en el territorio.

Menos lo sabrán los tripulantes del barco de bandera uruguaya que el domingo atracó en Ciudad del Cabo, que en afrikáans se conoce como Kaapstad, en xosa se llama Ikapa y en inglés se denomina Cape Town.

Hacer prevalecer en esta que es la 'Ciudad Madre' el dominio del fútbol holandés a expensas del uruguayo es ahora el máximo desafío del seleccionador Van Marwijk y sus pupilos.

Pero ni la historia en Sudáfrica, ni el fútbol en los mundiales han librado a Holanda de duros reveses, pese a la importante influencia ejercida por años en ambos escenarios.

Y si esto lo tienen claro el entrenador uruguayo Oscar Washington Tabárez y sus jugadores, sabrán que con su habitual concentración y libreto táctico podrán atravesare en el camino de Wesley Sneijder, Arjen Robben, Robin Van Persie y compañía como si fueran esa peligrosa cadena de rocas precámbricas de Robben Island.

La 'isla de las focas', donde Nelson Mandela cumplió dieciocho de sus veintisiete años en prisión, está situada a siete kilómetros de Ciudad del Cabo, sus promontorios afilados como cuchillas por la violencia de los vientos marinos ya desintegraron decenas de barcos holandeses en el siglo XVII.

Llevar a pique la nueva versión de la llamada 'Naranja Mecánica' equivale a impedir su nueva aproximación a la conquista del mundial que le fue esquivo en las finales de Alemania 1974 y Argentina 1978.

Y para los uruguayos será poner la proa de su expedición en una final tan esperanzadora como la que ganaron en 1950 a Brasil con la sonora denominación de 'Maracanazo'.

Del estadio Green Point zarpará mañana una selección de fútbol debidamente abastecida de puntos y merecimientos hasta el puerto final del Mundial, en Johannesburgo.