la Habana, Cuba.- El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, concluye el miércoles una histórica visita a Cuba sin firmar un tratado limítrofe, eje central de su viaje, pero con la expectativa de reforzar la cooperación y pasar definitivamente la página de la guerra fría.
"Ese acuerdo será firmado. No tengan la menor duda", dijo Zelaya a la prensa, al salir al paso de críticas surgidas en su país, tras conocerse que Honduras pidió a Cuba posponer la firma a la espera de la interpretación de un fallo de La Haya sobre la frontera marítima con Nicaragua.

Según lo previsto, Zelaya y Raúl Castro -que sustituye a su hermano Fidel en el mando del país debido a que convalece de una crisis de salud-, iban a ser testigos de la suscripción del tratado cuando se reunieron el martes en el Palacio de la Revolución, pero a última hora se suspendió la firma.

Las pláticas y negociaciones con Cuba "no se interrumpen en lo absoluto", dijo el canciller Milton Jiménez, quien explicó que ya existe un borrador del tratado limítrofe, al que hay que precisar detalles, pero que la traducción del fallo de La Haya "puede tardar de dos a tres meses".

El gobierno cubano ha guardado silencio sobre el aplazamiento del tratado, a pesar de haber anunciado su firma, pero la prensa y la oposición política en Tegucigalpa reaccionaron con críticas.

En Honduras, el ex asesor presidencial, Enrique Ortez Colindres, dijo a Radio América que el viaje de Zelaya a Cuba "traerá más perjuicios que beneficios, sobre todo en sus relaciones con Estados Unidos".

Medios hondureños criticaron que el presidente viajó con una "megacomitiva", y reprocharon al equipo presidencial imprevisión, elevados costos del viaje y estar de "paseo" a La Habana.

Pero al calificar su viaje como exitoso, Zelaya afirmó que no sólo se centraba en el tratado limítrofe, sino que hay "muchos acuerdos en educación, cultura, en aportes al desarrollo".

"Todos los propósitos se han logrado, absolutamente todos, porque realmente estamos rompiendo más de 40 años de aislamiento de dos países", dijo Zelaya, al señalar que se creó "un nuevo camino y una nueva página en la historia".

Este es el primer viaje oficial de un mandatario hondureño a Cuba, lo que pone fin a más de 45 años de distanciamiento originado en la guerra fría. Su antecesor, Carlos Flores, estuvo en La Habana en 1999 en la IX Cumbre Iberoamericana.

Honduras rompió relaciones diplomáticas con Cuba el 22 de abril de 1961, acorde con la política de aislamiento decretada por Washington y la Organización de Estados Americanos (OEA) contra el gobierno de Fidel Castro.

El canciller Felipe Pérez Roque resaltó la "valentía" del mandatario al visitar Cuba, en clara referencia a Estados Unidos.

"Que murmuren", dijo Zelaya con ironía al tomarse la foto con la silueta de Ernesto Che Guevara de fondo, en la Plaza de la Revolución, tras un encuentro con los jóvenes hondureños que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

"Venimos a procurar mejores niveles de cooperación y desarrollo para Centroamérica y para Cuba", dijo en la ELAM.

Aún no trascendieron los nuevos acuerdos de la cooperación, que incluye a 400 médicos cubanos en Honduras, asesores deportivos y programa de alfabetización; ni los resultados de los encuentros de empresarios de ambos países que buscan estimular un comercio que cerró 2006 con un intercambio de apenas 12,2 millones de dólares.

Zelaya se reunió con los ministros de Salud, José Ramón Balaguer, y de Educación, Luis Ignacio Gómez, recorrió La Habana Vieja, y concluye su agenda con un encuentro con la titular de la Industria Básica, Yadira García, y una visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.