En el olvido. La casa donde la familia abatida por la tragedia ha vivido será abandonada. Foto: Vanguardia/FRANCISCO RODRÍGUEZ
Con el último adiós a la pequeña Sanjuana, sus padres se despidieron también de la tranquilidad
Mi hijo fue el que la encontró, y está muy mal",
Abuela paterna de Sanjuana

Sanjuana, la niña que se suicidó el viernes en Torreón, tenía apenas seis días de haber festejado su cumpleaños número 11. El 24 de junio, día de San Juan, la menor recibió regalos, dinero, pastel, en la misma casa donde después decidiría ahorcarse con las agujetas de un zapato, según 
el informe ministerial.

La casa de Loma Real II, donde Sanjuana se suicidó, es una vivienda de interés social, pintarrajeada, mal pintada, no muy alta. Ahí, vivían los padres, ambos obreros, y cinco hijos. Sanjuana era la segunda más grande. Había terminado quinto de primaria.

EL DÍA FATAL

De esa misma casa, la tarde del lunes, sale su abuela paterna y una tía. Están recogiendo los últimos artículos que dejó la familia. “Mi hijo fue el que la encontró y está muy mal, ya no quieren estar en esta casa. Yo creo la van a rentar”, cuenta la abuela que prefiere omitir su nombre. 

Ambas, abuela y tía, platican que el 24 de junio estuvieron en la casa para festejar el cumpleaños de la niña. “Yo le regalé dinero porque le gustaba comprarse cosas, ahí para unas chucherías, unas papitas, paletas”, recuerda la abuela.

La abuela menciona que Sanjuana no era de tener confianza para platicar las cosas pero siempre la vio alegre juguetona y siempre la andaba abrazando. “Se enojaba porque sus hermanos me molestaban, ‘dejen a mi abuela’, decía”. 

 

ERA UNA NIÑA NORMAL

Una vecina de la colonia cuenta que siempre vio tranquila a la niña. “Aquí jugaban en la calle, o se sentaban. A veces venía una abuelita a cuidarlos”, relata la vecina.

Los padres trabajaban todo el día. Ese viernes, la mamá se había ido a trabajar a la maquila a las 5:30 de la tarde. El papá llegó primero y estaba la casa cerrada.

Se brincó y miró a su hija colgada de la protección de la ventana del cuarto trasero. La descolgó y salió a pedir ayuda: “Ayuda, mi hija se ahorcó, mi hija se ahorcó”. Otro pariente trató de reanimarla. No pudieron.

Después llegó la mamá y se descontroló: “ella no fue, ella no lo hizo”, gritaba. El cuerpo de la niña se lo llevaron hasta después de las 00:00 horas.

Ayer domingo la menor fue enterrada y desde entonces los padres e hijos no volvieron a la casa de Loma Real II. “La extrañamos, seguimos llorando mucho”, asegura la abuelita. La casa quedó sola.