Una de las astillas de la cruz en la que Jesús fue crucificado se ubica a los pies del Santo Cristo de la Capilla. alimento del espíritu

Por: Christian Martínez /  Fotos: Staff Vanguardia

 

Este 6 de agosto se celebra una de las fiestas más representativas de nuestra localidad. Detrás de la verbena y el comercio se encuentra una historia muy interesante sobre sus reliquias y tradiciones.

EL RECORRIDO DE LAS DOS ASTILLAS DE LA CRUZ 

Una de las reliquias que resguarda la capilla del Santo Cristo, debajo de los pies del Santo Patrono, es la astilla que, según los creyentes, pertenece a la cruz en donde crucificaron a Jesús. 

Franciscano Peter Vasko, en información otorgada para la Red de Televisión de la Palabra Eterna, dijo: “La madre de Constantino, Santa Elena, se dio a la tarea de buscar y encontró el montón de madera cerca del Calvario”. 

La historia dice que Santa Elena colocó madera, tomada de este montón, en las manos de tres paralíticos de Jerusalén y éstos sanaron. Ella dedujo que el trozo pertenecía a la cruz de Cristo. A partir de este momento, el pequeño pedazo acompañó a diversas cruzadas.

En el punto más bajo de la Basílica del Vaticano, ahora se encuentra el trozo de la cruz. 

Aunque las fechas no coinciden, pues según el franciscano Jesús fue crucificado en el año 33 de nuestra era y Santa 
Elena vivió en el año 325. “Pero ella dijo, ‘quizás uno de todos estos pedazos de madera pertenezca a la cruz del Mesías’”, aclaró. 

El trozo ahora se encuentra en la Santa Sede de Roma y hay repartidas astillas de ésta alrededor de todas las catedrales católicas del mundo. 

La fama de milagroso del Santo Cristo trasciende fronteras.

ASTILLA DE SANTO CRISTO DE LA CATEDRAL

El ex párroco de la Catedral de Santiago, Humberto A. González Galindo, en entrevista contó que en 1973 le pidió al obispo Luis Guízar Barragán (+) la astilla que él tenía, para colocarla debajo de los pies de Cristo. 

“La astilla de Santo Cristo, la tenía el obispo Luis Guízar Barragán desde 1950. Yo se la pedí al 0bispo en 1973”. 

“En el Vaticano hay una iglesia de Santa Elena donde está la cruz. El obispo tenía la astilla, y para que no se fuera a inventar, yo firmé como testigo de que en esa cajita venía la astilla de la cruz de Jerusalén. Después le dije que por que no se ponía abajo, en la cruz”, señaló. 

LA ASTILLA DEL SEMINARIO DE SALTILLO 

En la víspera del 46 aniversario de su actividad episcopal, el obispo emérito Francisco Villalobos declaró para VANGUARDIA, que fue cuando él se encontraba en el Vaticano, y con ayuda de un monseñor que se encontraba en la Santa Sede le pidió el favor de otorgarle una astilla que después regalaría al Seminario de Saltillo, y de esta forma esta otra reliquia llegó a la ciudad. Fue con Pablo VI como Papa. 

“Cuando yo estuve en Roma logré con la ayuda de un monseñor al que le pedí me hiciera el favor, en una gracia especialísima, y como tenía yo un Cristo (…).

El anterior obispo (Luis Guízar) también consiguió otra astilla. Es una gracia muy especial”, declaró el Emérito Francisco Villalobos.

La astilla de Santo Cristo la tenía el obispo Luis Guízar Barragán desde 1950. Yo se la pedí al 0bispo en 1973”.
HUMBERTO GONZÁLEZ, Párroco del templo del Padre Nuestro

Esto le pasó al  Santo Cristo de la Capilla

 

Símbolo de la fe y testigo de acontecimientos importantes para los saltillenses desde hace más de cuatro siglos, la imagen del Santo Cristo de la Capilla espera este 6 de agosto, como cada año, a miles de fieles de Saltillo, pero también de otras poblaciones de México.

Presente en Saltillo desde pocos años después de su fundación, hay registros de sucesos de todo tipo relacionados con el Crucificado que, según la leyenda, fue traído en 1607 de Jalapa por Santos Rojo, uno de los primeros pobladores de la Villa de Santiago del Saltillo.

La imagen llegó en 1608 y fue colocada en la entonces llamada Capilla de las Ánimas, razón por la cual se llamó al Santo Cristo, el Señor de la Capilla, se consiga en los libros “Saltillo Insólito”, de Jorge Fuentes Aguirre, y “La Historia de Catedral”, recopilación de diversos autores.

 Hasta 1762, el Santo Cristo se exhibía sin vidriera, solo con una cortina. Posteriormente se colocó en cristal frente a la escultura, pero 175 años después una piedra “de 360 gramos” atravesó el vidrio y trozó la rodilla derecha de la imagen.
Un testigo del ataque a la imagen puedo ser un hombre humilde y longevo que durante 10 años acudió todos los días a la Capilla donde lloraba y se lamentaba.

 Diferentes sacerdotes documentan que el 13 de marzo de 1708, el 5 de marzo de 1722 y en 1732, las campanas repicaron para celebrar un milagro del que muchos fueron testigos: la imagen sudó frente a ellos.

 Otro milagro del Crucificado. A finalizar el siglo 19, Agapito Treviño, “Caballo Blanco”, un famoso bandido de la región llegó un 6 de agosto, y en plena fiesta se arrodilló por horas pidiendo perdón.

 Más de 350 mil creyentes manifestaron su fe en los muros de la Capilla, donde están los llamados “milagros” -muchos 
de ellos de oro y plata.

(KARLA GUADARRAMA)

 

Altar formado por  devoción y gratitud
La imagen santa es recipiente de ansiedades y peticiones de ayuda, que siempre tienen respuesta

Según comenta el padre Humberto A. González Galindo, quien por años se desempeñara como párroco de la Catedral, que la tradición popular marca que cuando un santo te ayuda con algún problema, la gente acostumbraba a comprar un “milagrito” de plata o de otros materiales y dejarlo en el altar.

El mismo obispo Luis Guízar Barragán (+) fue quien se encargó de comenzar con las imágenes bordadas que ahora adornan el altar por los costados, con los miles y miles de milagritos (exvotos) que se empezaron a juntar con el paso de los años. 

“Luis Guízar Barragán inventó esas imágenes. Lo hizo allá por 1955. Él diseñó el dibujo que ahora está en el lado izquierdo. A mí me tocó, por 1974 aproximadamente, el del lado derecho y buscar a la gente, que durante 2 ó 3 meses estuvo cosiendo y pegando (…). Los milagritos que llegaban ahí pensaba la gente que se revendían”, declaró. 
Humberto A. González Galindo recordó que no se debe de perder la esencia del novenario.

“Todo lo religioso tiene que tener un eco en la ciudad, la Iglesia no se queda dentro del templo. Cristo es un mensaje que me ayuda a mejorar yo, mejorar mi familia, mi barrio y mejorar mi ciudad”, concluyó.

 

350 mil exvotos (milagritos) tapizan los costados de la Capilla

LOS MILAGROS DE SANTO CRISTO 

El sacristán del máximo templo católico explicó los elementos milagrosos que se encuentran en el altar.

Por ejemplo, te encuentras con una mula viéndole de frente, haciendo referencia a la mula que la leyenda cuenta, que cargaba el cajón donde venía el Santo Cristo. 

En el lado superior izquierdo se encuentran unas pinturas, haciendo referencia a la peste que invadió la ciudad y cómo la gente le pedía al Santo sanar de esta enfermedad.

A lado superior derecho se hace referencia a la sequía que hubo en la década de los 50, y las personas sacaron al Santo Cristo para hacer que lloviera en la ciudad. 

“Mucha gente dice que lo sacaron y lo llevaron a un recorrido a la Alameda y lo regresaron a la Capilla, antes de llegar a ese templo se observa cómo el cielo se comenzó a nublarse”, dijo el sacristán. 

En 1722 —asegura el entrevistado—, la imagen fue haciéndose blanda y a despedir un aroma muy fragante; y en ese tiempo cumplía muchos milagros, según los libros citados por el sacristán.

LOS MILAGROS EN LA HISTORIA

Gracias al historiador Carlos Recio, se pudo hacer una la cronología de los milagros y algunas características de éstos, extraídas de libro Historia de la Villa de Saltillo, escrito por el padre Fuentes.

El historiador destacó que unos de los más impactantes fue la caída de un rayo en la Catedral, afectando a todo el altar, menos a la sagrada imagen.

Aquí hay algunos ejemplos: 

1708: Sudó una fragancia el Viernes de Dolores, 31 de marzo. El cuerpo era muy flexible y la carne tan blanda y amorosa como si estuviera vivo.

1722: Miércoles 5 de Cuaresma. Don Lucas vio sudar al Cristo con rostro terrible y espantoso que parecía amenazarle y reprenderle. Don Lucas de las Casas

1745: Libró de accidente a un carretero cargado de piedra por la calle Real (ahora calle de Hidalgo)

1749: Se cayó una gran piedra de los malacates y se reventaron las reatas y se cayeron los peones, pero escaparon del peligro.

1750: Un pastor de la Hacienda de Agua Dulce estaba por morir; se levantó y dijo que el Señor de la Capilla lo había sanado.

1759: Dio habla a un mudo.

1761: A una gran sequía, dio copiosa lluvia.

1771: Cayó un rayo que destruyó parte del altar, pero no le pasó nada al Santo Cristo.

1775: (9 de abril) libra de muerte a un mozo que cayó de una casa.

1802:  Fue la fecha en que libró de la peste a la villa. 

1804: María Guadalupe Solís, de Hacienda de Patos, tras meses enferma de un mal parto y cuando apenas podía 
caminar, rezó frente al Santo Cristo y se sintió mejor.

Fotos: Vanguardia/Staff

LA IMAGEN DE SANTO CRISTO: DE XALAPA O DE NUEVO LEÓN

El historiador Arturo Villarreal indicó que en lugar de lo que muchos piensan, de que el Santo Cristo fue regalado por un rey, fueron los tlaxcaltecas quienes lo hicieron.

“Todo indica que fue una imagen hecha por los tlaxcaltecas con pasta de caña. Todo el mundo se va con la idea de que fue hecha en Jalapa. La manufactura de la pasta de caña se hacía en Michoacán y en la ciudad de México y Tlaxcala. 

“A finales de 1600 (gente) de origen tlaxcalteca en Nuevo León estaba regalando ‘Cristos’ a otros lugares. Le regalan uno a Monclova que después se llama, al parecer, el Cristo de las Aguas o de las Lluvias (tienen que ver con cuestiones agrícolas), por eso tengo la impresión que fue hecho por grupo de imagineros tlaxcaltecas”, recuerda.

 “A la imagen la vi yo hace apenas 20 años cuando se le quebró un tobillo, y en las imágenes se confirma, pues ya se sabía desde los 50, pero no se había confirmado, que el Cristo contenía pasta de caña”, declaró.