‘Sin música la vida sería un error’, dijo Nietzsche, también sería un error perderse los conciertos que se presentarán en Saltillo como parte del Encuentro Operístico

Cada vez que los seres humanos se reúnen por cualquier razón, la música está allí. En bodas, funerales y cualquier ceremonia religiosa, graduaciones, hombres marchando a la guerra, eventos deportivos, una noche en la ciudad o una cena romántica, la música está siempre presente. Todas las culturas y grupos sociales responden a ella y aunque el tipo puede variar, los principios fundamentales son los mismos. Entonces, ¿por qué la música es tan universal que puede afectar profundamente a las personas?

La música es, y siempre ha sido, parte de la trama de la vida cotidiana y desempeña un papel tan vital en nuestra vida diaria, que es la forma de expresar nuestros sentimientos y emociones. De escapar de la vida. Lo que nos da alivio en el dolor y gozo en la alegría. Algo que nos ayuda a reducir el estrés de la rutina diaria.

La música es pasión, energía, alegría, tristeza, creatividad. La música es eterna. La música es amor, la música es alma y la música es también vida. Se trata de una de las mayores creaciones humanas en el transcurso de la historia.

La música es una forma de comunicación en un lenguaje diferente, algo que estimula las emociones, facilita las interacciones y ayuda a cohesionar a la sociedad. Sabemos a través de la historia registrada que líderes de naciones, partidos políticos y organizaciones religiosas han comprendido el poder de la música para influir en sus poblaciones.

Durante la mayor parte de la historia humana la música fue una actividad tan natural como respirar y caminar. Sus orígenes son tan antiguos como la presencia misma del hombre sobre la tierra y la evidencia disponible, sugiere que la música se remonta a hace 80 mil años. Pero con la música uno no termina de aprender y, en los últimos tiempos, científicos han demostrado que ayuda al aprendizaje y la memoria y la prueba es que muchos de nosotros podemos recordar las letras de canciones de hace décadas, pero no alcanzamos a recordar lo que hicimos ayer.

La música es y debe ser de todos y para todos, y ya dentro de la música, la ópera en vivo es una experiencia única y emocionante y me atrevo a decir que es quizás, la más directa de todas las formas de arte.

La ópera es la encarnación de un instinto humano esencial: el de contar historias a través de la música. En la ópera, como en la vida misma, se sufren y se disfrutan los grandes temas humanos: la vida, el amor, la muerte, la pérdida, la pasión, la alegría y la ira. Y aunque en sus orígenes la ópera estaba destinada sólo a la nobleza, hoy está al acceso de todos.
Eso es lo que sucede con el “Encuentro Operístico Artescénica”, que este año, al igual que los pasados, se organiza aquí en Saltillo, en ese microcosmos al sur de la ciudad que es El Morillo. Un lugar en donde el tiempo avanza al ritmo que quiere y en donde para entrar uno debe aceptar la negación de la racionalidad pues se trata de un sitio mágico.

Artescénica es una asociación civil dedicada a promover la habilidad vocal y artística en los jóvenes desde el año 2001. Este año y como todos los anteriores, la maestra Teresa Rodríguez, junto a un gran equipo de trabajo, dirigirá este encuentro al que asisten 16 maestros y 60 intérpretes provenientes de Estados Unidos, España, Colombia y Guatemala; y de México: Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Coahuila y Zacatecas; para participar en conciertos y diversos talleres para el complemento de su formación.

Se trata sin duda de un esfuerzo pionero, un proyecto dedicado a la formación de públicos y jóvenes cantantes, pianistas, maestros y directores y en medio de ellos, la música a través de la ópera. Así pues, el encuentro Artescénica está en su mejor momento y es estimulante que se celebre aquí en Saltillo, por lo que hoy y sin excusas, todos tenemos la oportunidad de disfrutar los conciertos que nos ofrecen una oportunidad para desmitificar esta forma de arte.

En 1887, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche publicó su libro “El Crepúsculo de los Ídolos” y en él escribió: “¡Qué pocas cosas se necesitan para ser feliz! El sonido de una gaita. Sin música la vida sería un error”. Pero lo que sería en verdad un grave error, es que usted no disfrutara de la música que Artescénica nos trae en esta nueva temporada.

@marcosduranf