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A través del semanario Desde la fe, indicó que la ampliación del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, que pretende llevar a cabo el presidente estadunidense, Donald Trump, no desalentará el flujo migratorio, pues solo será visto por los migrantes como "un obstáculo más a vencer"

Ciudad de México. El muro, por más alto que sea, solo será visto como un obstáculo más; como algo que dificulta un poco sus intenciones de cruzar la frontera, pero la gente sigue pensando en emigrar a Estados Unidos en busca de un empleo; la única diferencia es que ahora lo harán con mayor dificultad, consideró Arturo Montelongo Mercado, secretario ejecutivo de la Dimensión de Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

A través del semanario Desde la fe, indicó que la ampliación del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, que pretende llevar a cabo el presidente estadunidense, Donald Trump, no desalentará el flujo migratorio, pues solo será visto por los migrantes como "un obstáculo más a vencer".

Tras una reciente visita a El Salvador, Guatemala y Honduras, con la finalidad de conocer cómo se está atendiendo a los migrantes de esos países que han sido repatriados indicó que "la solución real para detener el flujo migratorio depende de que los países de donde provienen estos hermanos, generen condiciones adecuadas de trabajo, bienestar y desarrollo; la gente emigra hacia otros países por un sentido de sobrevivencia ante la falta de condiciones".

Explicó que las conferencias episcopales de México y Estados Unidos están en comunicación constante, a través de sus secretarios generales, y que sus 18 diócesis fronterizas están brindando asesoría legal y ayuda psicológica, humanitaria y caritativa. Estas diócesis están ubicadas en los estados de Texas, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Adelantó que para septiembre los obispos ampliarán este grupo de ayuda a 35 diócesis y añadió que las parroquias involucradas son centros de acogida, pero también hay albergues y centros sociales.

Además se piensa ampliar la infraestructura de atención a migrantes porque se han detectado cambios en las rutas migratorias con un gran flujo de haitianos.

Dijo que la iglesia respalda la decisión de cada país de fijar sus políticas migratorias, pero también tiene el deber de acompañar con caridad a los migrantes, por ello se cuenta con 64 albergues en todo el país, aunque en breve se abrirán más ante la posibilidad de que los que existen se saturen por las deportaciones.

Indicó que en algunos de estos centros hay talleres para que las personas repatriadas puedan enseñar a otros migrantes los oficios que aprendieron en Estados Unidos.