Para Iesué López

Siempre que cuento esta historia a la gente le da risa en lugar de coraje o indignación.

Y es la historia de don “Chepe”, un migrante guatemalteco, indocumentado.

Pero la historia de “Chepe” no es como la de los demás migrantes que andan en las calles mendigando o viajan como polizones en los lomos de “La bestia”.

No, la de don “Chepe”, es una historia de éxito.

La historia de un ilegal próspero, progresista, que logró ascender a empresario del sexo en la ciudad sanitaria de Saltillo, en la zona de tolerancia pa que mejor me entienda.

Un hombre inteligente, creativo, por supuesto, de esos que, me dijo un amigo, no tiene ni el Tec de Monterrey.

De ser un agricultor, pero visionario en Guatemala, este hombre se convirtió en el dueño de un singular teibol en la zona roja que se llama “El Escenarios”.

El teibol con las mujeres más bonitas y baratas, donde la cerveza es económica, donde hay calentador para el frio, ventiladores para el calor y que está situado en la mera entrada del sector del vicio.

Pero no crea que fueron enchiladas, no, don “Chepe” tuvo que escalar en la jerarquía de los giros negros.

Primero fue afanador en una cantina, luego mesero, después barman, hasta llegar a ser lo que es hoy, o sea dueño plenipotenciario del taibol más concurrido del barrio de la alegría.

Este hombre sí que hizo realidad su sueño mexicano, pensé cuando alguien me contó su historia.

Un prohombre en el mercado del sexo.

Muchas veces fui a la zona a platicar con él, que me contara su vida, le dije, quería saber todo del hombre más rico de ciudad sanitaria.

Y él accedió de buen grado, porque es hombre inteligente y por ende diplomático.

Este tipo un día nos va a echar a todos pa fuera, me dijo la propietaria de un viejo congal de la zona.

Y yo le creí.

Mientras que otros migrantes, provenientes del subdesarrollado triángulo norte de Centroamérica, se ponen a pedir en las calles o andan trepados en el gusano metálico, éste tiene troca y se ha posesionado de varios salones de la ZR.