Manifestantes que denuncian la violencia contra las mujeres reunidos en el zócalo de Ciudad de México el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2020/Foto: Luis Antonio Rojas/The New York Times
En marzo, líneas de emergencia en México recibieron más de 26 mil reportes de violencia contra mujeres

Natalie Kitroeff

Las cifras eran alarmantes: el gobierno mexicano dijo que, en marzo, los centros de atención telefónica de emergencia se desbordaron con más de 26.000 reportes de violencia contra mujeres, la cifra más alta desde que se creó la línea directa de asistencia telefónica.

Sin embargo, el presidente de México le restó importancia al anuncio de su propio gabinete cuando sugirió, sin evidencia, que la gran mayoría de las llamadas de auxilio no eran más que bromas telefónicas.

“El 90 por ciento de las llamadas que registran por violencia contra mujeres son falsas”, declaró el presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando le preguntaron sobre el aumento de llamadas en una conferencia de prensa reciente. “Esto sucede lo mismo en las llamadas que recibe el metro sobre sabotajes, sobre bombas”.

López Obrador, un populista de izquierda, llegó a la presidencia hace más de un año gracias a su promesa de transformar a México en una sociedad más igualitaria, y nombró al primer gabinete con paridad de género en la historia de México, pues designó a feministas prominentes en cargos importantes.

Sin embargo, el mandatario no ha sido capaz de frenar los asesinatos diarios de mujeres en el país y, en ocasiones, parece desestimar por completo el problema.

Cuando se le preguntó hace poco sobre el feminicidio, el asesinato de mujeres a causa de su género, López Obrador dijo que “se ha manipulado mucho sobre este asunto en los medios”. Culpó a las “políticas neoliberales” de los feminicidios y argumentó que “los conservadores se disfrazan de feministas, muy raro, porque vieron que era la posibilidad de atacarnos”.

En marzo, cuando decenas de miles marcharon en la capital en las manifestaciones feministas más numerosas de la historia reciente, él dijo que el movimiento, en parte, era obra de los opositores políticos “que quieren ver que este gobierno fracase”.

Ahora que la pandemia obliga a los mexicanos a quedarse en casa más a menudo, López Obrador ha insistido en que la crisis no ha hecho que la vida sea más peligrosa para las víctimas de violencia doméstica porque, a diferencia de otros países, “estamos acostumbrados los mexicanos a convivir, a estar juntos”.

Si bien las Naciones Unidas han instado a los países a intensificar las medidas en contra de la violencia doméstica durante los confinamientos nacionales, López Obrador se ha referido a la familia mexicana como “excepcional” y el “núcleo humano más fraterno” y ha sugerido que los lazos de parentesco protegen del abuso a las mujeres mexicanas.

“Decían que iba a haber violencia interfamiliar, y no la hubo”, declaró en una conferencia de prensa reciente, contradiciendo las estadísticas de su propio gobierno.

“Es el primer presidente que, de plano, niega que hay situaciones de violencia”, dijo Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios, un grupo que supervisa refugios de violencia doméstica en todo el país.

Esta semana, su gobierno fue ampliamente ridiculizado tras dar a conocer una campaña publicitaria que les pedía a los posibles agresores “no pierdas la paciencia” y “respira y cuenta hasta diez”, mensajes que los críticos dijeron que no tenían ninguna posibilidad de disuadir a los hombres de atacar a sus esposas o hijos.

Uno de los videos gubernamentales presentaba a familiares enojados que se tranquilizaban cuando un narrador sugería sacar “la bandera blanca de la paz antes de que la violencia se apodere de ti”.

Martha Tagle, legisladora de la oposición, dijo que la campaña “pretende ubicar la responsabilidad de la violencia contra las mujeres en las propias mujeres”.

El grupo responsable de organizar una protesta feminista a inicios de este año escribió en Twitter “cuenten hasta diez ustedes”, gobierno mexicano, “porque ese es el número de feminicidios a diario en el país”.

Candelaria Ochoa, directora de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, una agencia federal, dijo que el gobierno todavía estaba haciendo ajustes a la campaña para condenar de manera específica la violencia contra las mujeres.

El mandatario también ha enfurecido a las feministas al reducir el presupuesto destinado a los grupos que atienden a mujeres y a las guarderías. El año pasado, desistió de recortar los fondos para los refugios de violencia doméstica tras una reacción violenta por parte de los grupos de derechos humanos.

“Él vino a suspender o eliminar programas dirigidos a apoyar directamente a las comunidades con mayor situación de vulnerabilidad. Y entre ellas están, por supuesto, las mujeres”, dijo Figueroa. La necesidad de estos servicios es particularmente alta ahora, comentó.

El número de mujeres y niños que buscan ayuda en los refugios de la red se ha incrementado un 77 por ciento desde que entraron en vigor las medidas de distanciamiento social. En abril, uno de los meses más letales de los últimos años, alrededor de 11 mujeres fueron asesinadas a diario.

A pesar de la ira que han provocado sus declaraciones sobre la violencia doméstica, López Obrador ha sido elogiado por elevar a prominentes defensoras de las mujeres a los niveles más altos del gobierno y por darles el control de la respuesta del gobierno a la violencia.

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, se paró junto al presidente en una conferencia de prensa reciente y dijo: “Tenemos un sistema patriarcal”, donde “tenemos que reconocer que hay violencia en muchas ocasiones en contra de las mujeres”. Entre los aliados más cercanos del presidente está Claudia Scheinbaum, la jefa de Gobierno de Ciudad de México y una de las políticas más poderosas del país.

“No me gusta lo que López Obrador dice sobre las mujeres, pero le está dando a las feministas total libertad para promulgar políticas feministas”, dijo Marta Lamas, activista feminista y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“El presidente no sabe todo ni tiene por qué saberlo, pero ha delegado en las especialistas y los especialistas los temas que deben manejar”, dijo Ochoa. “Me identifico como feminista y el presidente sabe perfectamente bien que las políticas que estoy desarrollando abordan la violencia contra las mujeres”.

c.2020 The New York Times Company