Revelan nexos entre el crimen y el Estado en Italia. Foto: Especial
Notimex
Revela investigación que en los años 90 hubo una negociación o 'algo similar' entre la Cosa Nostra y el gobierno en busca de mayor poder del crimen organizado
Entre la mafia y el Estado italiano hubo una negociación o 'algo similar' a ello en los años 90, aseguró hoy el presidente de la comisión parlamentaria antimafia, Giuseppe Pisanu, al presentar un reporte sobre el tema.

'Es razonable hipotetizar que en la época de los grandes delitos (mafiosos) y de los atentados se pudo haber dado una convergencia de intereses entre Cosa Nostra y otras organizaciones criminales, logias masónicas secretas, el mundo de los negocios y la política', declaró.

Dijo que esa capacidad de combinar relaciones con la política y los negocios forma parte de la naturaleza de la burguesía mafiosa.

Pisanu recordó que la ofensiva lanzada en 1992 y 1993 por Cosa Nostra contra el Estado tenía el objetivo de abolir la normativa que prevé el aislamiento carcelario contra los acusados de mafia y poner fin a las medidas represivas en su contra.

Especificó que la mafia siciliana no podía admitir el régimen carcelario 'duro' para sus miembros, ni la normativa que contempla el decomiso de su patrimonio, ni mucho menos la figura del 'arrepentido', el ex mafioso que pasa a colaborar con la justicia.

'Esas medidas tienen el poder de hacer saltar por los aires los acuerdos internos del poder mafioso y disgregar en el largo plazo a la organización', declaró.

Dijo que por ello Cosa Nostra buscó y busca negociar con el Estado.

Pisanu subrayó que sobre esa tratativa o 'algo similar' existen pruebas y destacó que actualmente Cosa Nostra quizá ha abandonado la idea de enfrentarse en igualdad de condiciones contra el Estado, pero no ha renunciado a la política.

Algunas fiscalías italianas indagan la presunta negociación entre Cosa Nostra y el Estado a partir de 1992, año en que cayó la Primera República, arrastrada por la operación anticorrupción denominada 'Manos Limpias'.

En 1992 la mafia siciliana asesinó a los principales jueces antimafia, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino y lanzó una ola de atentados en Roma, Florencia y Milán.