El líder de la Izquierda alemana Bodo Ramelow (c), jura el cargo en el Parlamento regional (Landtag) en Erfurt, Alemania. Foto EFE/Hendrik Schmidt
Ramelow, un ex sindicalista de 58 años y crecido en el oeste del país, asumió como sucesor de la cristianodemócrata Christine Lieberknecht.
Erfurt, Alemania.- Un cuarto de siglo después de la caída del Muro de Berlín y la implosión del comunismo en Alemania y Europa, los herederos del partido comunista de la extinta Alemania oriental asumieron hoy por primera vez el poder en un estado federado.

Bodo Ramelow, del Partido La Izquierda, fue elegido por el Parlamento de Turingia para encabezar una alianza de poscomunistas, socialdemócratas y verdes que puso fin a 24 años de gestión de la conservadora Unión Democristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel.

Ramelow obtuvo en la segunda vuelta 46 de 90 votos, exactamente la cantidad de mandatos de su coalición tripartita de izquierda en el hemiciclo de Erfurt, la capital de este "Land" ubicado en el este del país, en antiguo territorio comunista.

La Izquierda obtuvo en las elecciones regionales del 14 de septiembre un 28,2 por ciento de los votos y se convirtió en la segunda fuerza detrás de la CDU, que no consiguió aliado para formar gobierno.

Ramelow, un ex sindicalista de 58 años y crecido en el oeste del país, asumió como sucesor de la cristianodemócrata Christine Lieberknecht.

El nuevo mandatario aprovechó su primer discurso para pedir perdón por los crímenes cometidos durante la dictadura del partido comunista unificado SED, la agrupación de la que nació La Izquierda.

En el discurso de asunción del cargo se dirigió personalmente a un amigo que fue encarcelado por la temida policía política comunista, la Stasi: "Querido Andreas Möller, a ti y a todos tus camaradas solo puedo pedirles disculpas",

La llegada al poder de La Izquierda desató el debate entre los partidos alemanes sobre la posibilidad de que los poscomunistas puedan formar gobierno también a nivel nacional.

"No se trata de una señal a nivel nacional", aseguró la secretaria general del Partido Socialdemócrata, Yasmin Fahimi. En similares términos se pronunció en nombre de Los Verdes la jefa de fracción parlamentaria Katrin Göring-Eckardt.

Tanto socialdemócratas como verdes argumentan que La Izquierda no es un potencial aliado a nivel nacional debido a sus posturas radicales contra la alianza militar OTAN y los rescates europeos, entre otras.

Pero las uniones conservadoras de Merkel aprovecharon la oportunidad para echar en cara a su socio socialdemócrata de permitir la llegada al poder de ex miembros de la dictadura socialista.

La ministra de Cultura de Alemania, la democristiana Johanna Wanka, acusó a Ramelow de asumir con "votos de la Stasi" en alusión a dos miembros de la bancada izquierdista que trabajaron para la temida policía política de la RDA.

La Asociación de Víctimas del SED calificó la elección de Ramelow de burla. "Ahora tienen las riendas del estado viejos camaradas del SED y colaboradores de la Stasi", sostuvo la entidad, un día después de que más de 1.500 personas marcharan por las calles de Erfurt para protestar contra el futuro gobierno.

La asunción culmina un largo proceso de "normalización" del partido, que ya es primera fuerza de oposición en el Parlamento en Berlín, y le ofrece la oportunidad de demostrar a rivales y posibles aliados que es capaz de gestionar un gobierno estable y pragmático.

Una primera señal en esa dirección fue el programa de gobierno de corte más socialdemócrata que de izquierda radical y exento de consignas ideológicas.

El partido fue en diversas ocasiones socio menor de gobierno en coaliciones al frente de estados federados e integra en la actualidad el de Brandeburgo junto con el SPD, pero hasta ahora nunca tuvo un primer ministro regional.