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Tokio, Japón.- El primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, confirmó hoy que la Junta Militar gobernante en Myanmar aceptó la ayuda de su país y el envío de médicos y expertos en epidemias para ayudar a los sobrevivientes del ciclón Nargis.
En declaraciones a la prensa en Bangkok, capital tailandesa, luego de la visita que hizo a Myanmar para persuadir al gobierno birmano aceptar la ayuda internacional, Samak afirmó aún existe resistencia de la Junta Militar de que entren extranjeros, pero aceptó su ayuda.

Explicó que pudo reunirse con varios los líderes de Myanmar, incluido el primer ministro Thein Sein, quienes le reiteraron que están en capacidad de afrontar la situación, por lo que sólo le aceptarían una pequeña ayuda, según un reporte de la agencia informativa Kyodo.

El jefe de gobierno de Tailandia, cuyo país es uno de los poco con los que Myanmar tiene buenas relaciones, afirmó que el régimen militar acepto el envío de una clínica móvil y pequeño grupo de 40 médicos y expertos en enfermedades epidemiológicas.

El Ministerio de Salud Pública de Tailandia había informado la víspera que Myanmar dio su autorización para el envío temporal de un equipo médico, el cual estaría controlado y podría partir el viernes próximo a Rangún, la antigua capital birmana.

Samak reveló que entregó al primer ministro Sein un mensaje especial del secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, de acceder y autorizar las visas de los cooperantes internacionales que están listos para ayudar a los víctimas de Nargis.

El régimen militar había aceptado hasta ahora el envío de cargamentos de ayuda de la comunidad internacional, bajo la condición de que ésta fuera entregada por sus propios medios, situación por la que se ha retrasado.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) confirmó este miércoles que se ha entregado agua y comida a unas 50 mil personas, pero habría más de 750 mil que aún no reciben nada y continúan a la espera, ante en riesgo de enfermar o morir.

La Junta Militar, en el poder desde 1962, se niega a permitir el ingreso de extranjeros argumentando razones de seguridad, ante el temor de que puedan influir contra sus intereses entre la población.

Con lluvias torrenciales y vientos de hasta 240 kilómetros por hora, Nargis azotó por más de 35 horas continuas, entre el 2 y 3 de mayo pasados, decenas de comunidades ubicadas a lo largo del delta del río Irrawaddy, que fueron declaradas zona de desastre.

De acuerdo con el más reciente balance oficial, Nargis ha dejado un total de 34 mil 270 muertos, unos 10 mil de ellos niños, además de 27 mil 838 desaparecidos, aunque las Naciones Unidas y otros organismos humanitarios estiman en más de 100 mil las víctimas.