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Multinacionales de países pobres están creciendo mucho más rápido que sus rivales de potencias ricas, indicando un cambio importante en poder y riqueza
No hace mucho tiempo, las grandes compañías de naciones pobres eran generalmente minimizadas como de segunda clase, operadas por dinastías de familias "obesas" o autócratas libertinos. Entonces de las sombras llegó Samsung, nacida cuando Corea del Sur era todavía considerada una nación pobre, y ahora es más famosa que Sony de Japón y, desde el año pasado, cuando el mercado de capitales se elevó a 103 mil millones de dólares, también el más rico.

En 2004, una compañía china llamada Lenovo sorprendió al mundo al comprar la empresa de computadoras de IBM, y el techo de cristal sobre los mercados multinacionales emergentes se empezó a levantar. El año pasado Embraer de Brasil sobrepasó a Bombardier de Canadá para convertirse en la líder del mundo en jets de pasajeros de tamaño mediano, y el fabricante de materiales de construcción CEMEX se está acercando a los titanes Holcim de Suiza y LaFarge de Francia.

De esta manera la carrera por salir adelante está en proceso. De las 500 compañías de Fortune 61 provienen de países en desarrollo, cuando eran 28 hace décadas.

La nueva repartición del mercado mundial
Estas son ahora nuevas "blue chip" de los países pobres, combinando la sabiduría corporativa callejera aprendida en duros mercados caseros, con tecnología de punta para vencer a las multinacionales de las naciones ricas y arrebatar una acción creciente de poder y riqueza global. El valor total de las acciones del mercado emergente en los intercambios de abastecimiento del mundo se elevó de 80 mil millones de dólares hace un cuarto de siglo a 1.2 billones en el año 2000, y ahora ha alcanzado 6.4 billones en el Indice de Morgan Stanley de Mercados Emergentes en 26 países.

Asombrosamente, aún con la reciente turbulencia de mercado causada por el crujiente crédito global, las nuevas "blue chip" están probando ser más estables que las antiguas. Antoine van Agtmael, quien acuñó el término "mercados emergentes" en 1981 y es presidente de Emerging Markets Management LLC (la cual maneja más de 25 mil millones para inversionistas institucionales) previene que hay incertidumbre en los mercados emergentes subsecuente a seis años de alzas no moderadas (particularmente en China).

Sin embargo, las grandes acciones aún se están cotizando bien. Considere que este año el S&P ha subido solamente 7.98 por ciento, mientras que las acciones clave de los capitales de los mercados emergentes como las de Van Agtmael están arriba 55.37 por ciento (y los mercados emergentes en general están arriba hasta 31.85 por ciento). Lo que es más, la turbulencia no está emanando del Este, como lo fue durante la crisis financiera asiática hace 10 años, sino del Occidente.

"Esta vez, la indisciplina financiera y la falta de respeto por el riesgo no viene de las instituciones emergentes inexpertas, sino de las tan mencionadas instituciones experimentadas que pierden la delantera", dice Van Agtmael. "El exceso de endeudamiento, elsobreconsumo y la baja inversión están ahora en los Estados Unidos, mientras que los mercados emergentes están acumulando reservas, construyendo su infraestructura y, en alguna extensión, empequeñeciendo la economía del mundo debido a su fuerte demanda de crecimiento".

Solamente el dinero inteligente se ha dado a conocer. Aunque el mercado emergente de capitales representa solamente un modesto 10 por ciento de la capitalización del mercado mundial, ellos están ganando terreno más rápido. Juntas las 100 compañías más importantes de las economías de más rápido crecimiento del mundo habían combinado ingresos de 715 mil millones de dólares en 2005, y están creciendo 10 veces más rápido que sus contrapartes en Estados Unidos, 24 veces más rápido que las de Japón y 34 veces más rápido que las de Alemania, de acuerdo con el Boston Consulting Group.

Su regreso total de accionistas ha saltado a 150 por ciento en los seis años pasados, mientras el Indice 500 de Standard & Poor's ha declinado. "La mayoría de la gente todavía está inconsciente de la nueva realidad", dice Van Agtmael. "La balanza económica de poder está cambiando a mercados emergentes, y estas multinacionales se están convirtiendo en fábricas de fuerza motriz del futuro".

Aunque los inversionistas de occidente han estado inyectando miles de millones de dólares en los mercados emergentes durante 20 años, la mayoría todavía piensan en historias de éxito en términos de países -se da en el florecimiento de China o el petróleo en Rusia- no las compañías.

Eso es tiempo pasado, sin embargo, hay que empezar a mencionar nombres corporativos. Por lo que, a requerimiento de Newsweek, Van Agtmael desplegó la lista por escalafón de 25 nuevas multinacionales de su reciente libro "El Siglo de los Mercados Emergentes" (Free Press) a una lista muy selecta de 10 empresas de Brazil, China, India, México, Corea del Sur y Taiwán.

De mercados emergentes
a poderes emergentes
Muchas de las nuevas "blue chip" fueron durmientes de ayer. Unas cuantas de ellas empezaron en países como Taiwán y Corea del Sur, las cuales ya no pertenecen a la clase de "países en desarrollo". Otras están más cercanamente visibles trabajando como escritores fantasma para marcas famosas; Hon Hai de Taiwán (número 4 en la lista de las más importantes), contratantes en electrónica, fabrica los principales componentes para las laptops Dell e iPods para Apple.

Otras ahora son líderes en el mercado global, como Grupo Modelo (número 10) de México, cuya cerveza "Corona" de cuello largo se convirtió en una marca de culto a nivel mundial y la cerveza de más rápido crecimiento en importaciones en Estados Unidos. Y si solamente unas excepcionalmente pocas como Samsung (Nº 1), y Hyundai (Nº 2), son nombres domésticos ahora, siga observando, "Nuevas compañías y nuevas marcas están apareciendo en todo el mundo. Ellas ahora concursan por la supremacía competitiva de las naciones industrializadas", dice Stephane Garelli, jefe de economía de el International Institute for Management and Development (IMD), una escuela de negocios situada en Suiza que mide la competitividad internacional. "Estamos avanzando de la fase de mercados emergentes a poderes emergentes".

La reencarnación de Hyundai es un símbolo del renacimiento de Corea del Sur, la cual ha dejado a sus compañeras naciones "tigre" mordiendo el polvo desde la crisis asiática en 1997.

Después de su fracaso en el mercado de automóviles en Estados Unidos con sus subcompactos inferiores en la década de 1980 y luego apenas sobrevivir la crisis de la deuda asiática, la compañía empezó de nuevo. Tomando una señal de los titanes japoneses de automóviles, se invirtió dinero en control de calidad y diseño-incluyendo los 30 millones de dólares de Hyundai-Jia Design and Technical Center en Irvine, California.

Los que una vez fueron la burla en los `talk-show' estadounidenses por sus carros defectuosos, Hyundai este año lidera en calidad y vio en Santa Fe los lisos y brillantes modelos internacionales SUV como el FJ Cruiser de Toyota y el Jeep Wrangler de cuatro puertas.


El ejemplo mexicano

Lorenzo Zambrano también sabe que así es como se vence el desdén internacional. Cuando su compañía, Cementos Mexicanos (CEMEX, Nº 7), fue objeto de bromas para dos tradicionales cementeras españolas en 1992, el mundo de los negocios rió de buena gana.

El cemento era un mercado para los poderosos, pensaron los dudosos, no así un negocio familiar de Monterrey, México.

La conversación sobre negocios tendía a pensar que si Zambrano y Cemex fracasarían, prevalecerían los titanes de la industria. A pesar de todo, los mexicanos prevalecieron. "Ellos pensaron que éramos chaparros con sombreros y pistolas", cuenta el vicepresidente Víctor Romo, quien mide más de 1.85 metros de estatura. "Pero en lugar de pistolas, compramos computadoras".

Lo que Zambrano entendió es que el negocio del cemento no sólo se trata de la mezcla correcta de arena y grava, sino de entregar el producto solicitado a tiempo, en cualquier parte. CEMEX revolucionó la industria del cemento instalando sistemas GPS en sus camionetas para acelerar la entrega en México en 30 minutos (ahora son llamados los Domino's del Cemento). También crearon un software de plataforma mundial (CemexNet) para permitir a los gerentes de la compañía en cualquier parte controlar los inventarios y la producción con unas cuantas tecleadas. Una famosa revista internacional se refirió a CEMEX, "como una empresa modelo en tecnología y eficiencia".

Desde 1990, CEMEX ha tenido negocios en 18 países para convertirse en el fabricante de cemento número 3 en el mundo.

Por supuesto, nadie está escribiendo sobre los países y las culturas que han gobernado al mundo desde la revolución industrial. Pero ellos podrían aprender de los retos. Una lección puede ser no pasar por alto a los consumidores del mundo de los pobres.

Mientras que algunas firmas occidentales han desarrollado productos innovadores para los pobres (piense en los jabones y champús de un solo uso de Unilever, los cuales pueden ser comprados con peniques), las nuevas "blue chip" van adelante en esta línea.

El magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim convirtió a América Movil en el más grande proveedor de tecnología inalámbrica gracias a las tarjetas de teléfono celular que permiten a los usuarios de bajo ingreso evitar las costosas suscripciones. El magnate de India Tata está dirigiendo un mercado con el próximo a salir People's Car (el carro de la gente). Precio al detalle: 2 mil 500 dólares.

"En el mundo en desarrollo, la gente quiere ir hacia adelante y desarrollar su país", dice Garelli de IMD. "Hay un traslape de cultura corporativa y cultura nacional. En Occidente, la hemos perdido totalmente. La generación joven, podría no interesarse tanto por la nación lo que ellos quieren es un buen empleo".

Por supuesto, hay muchos más campos que están completamente dominados por Occidente, como los servicios financieros y la publicidad. Pero en el futuro, las firmas simplemente serán menos definidas por la identidad nacional. Compañías como IBM, Google, CEMEX y Lenovo (Nº 5) todas comparten una fuerza de voluntad de prosperar sus empresas en todo lo posible.