Los alumnos y maestros del Colegio Cervantes de Torreón, el día 10 de enero, andaban de suerte. Día negro para la vida, para el País, para Coahuila, para Torreón. Para todos. Pero paradójicamente, para los alumnos y maestros del Colegio Cervantes, fue claro, un día de dolor y llanto y sangre, pero también fue un día de suerte. ¿Hay guerra? Pues entonces hay que ir armados. Y las armas se usan, no se lucen. Entonces hay muerte y dolor. Y la muerte no pocas veces llega de manera impensable. En este caso, en las manos de niños y adolescentes. Niños realmente. Enero es un mes cruel aquí en el norte. En el año 2017 se engendra la semilla, en el antecedente directo de lo ocurrido hace días en Torreón, en aquella ocasión, en el Colegio Americano de Monterrey. Un 18 de enero de 2017, un niño de primaria disparó contra su maestra a quien mató. Disparó contra cinco compañeros y luego se suicidó.

Fotografía, retrato. Ahora, en este 2020, José Ángel en el Colegio Cervantes de Torreón, repitió el esquema. Al niño asesino de Monterrey se le atribuyó su conducta violenta al pertenecer a un grupo de Facebook llamado “Legión Hulk”. Al niño asesino de Torreón, en un primer momento y debido a la vestimenta con la cual se cambió para desenfundar su par de armas, se le atribuyó su conducta influenciada por un video juego llamado “Natural Selection”. El joven asesino y suicida del Colegio Cervantes repitió en su vestimenta, imitó a Eric Harris, uno de los jóvenes de la masacre de Columbine, Estados Unidos. Internet todo lo acerca a un click de distancia. Todo.

Ríos de tinta han corrido al día de hoy por el par de ataques y por lo arriba señalado: manos juveniles al accionar los gatillos de las armas letales. Una de ellas en el segundo caso, una Glock calibre .40 usada por el joven José Ángel. Una arma pavorosa que usan las fuerzas armadas de EU y de México. Conforme pasaron los días, se destapó una vertiginosa caja de Pandora la cual escondía todo tipo de podredumbre enquistada en la sociedad mexicana de años apenas recientes: familia disfuncional, dinero fácil procedente de venta de droga y lavado de dinero, padres ausentes rodeados de grupos delincuenciales, autoridades miopes, flujos de dinero sin control, armas al alcance del niño…

Torreón y Monterrey. Monterrey y Torreón en hechos de violencia, sangre y muerte. Hechos gemelos. Uno imitando al otro bajo un común denominador: remedar la vida y caos gringo el cual ya está aquí, a través de “celulares inteligentes”. ¿Son hechos aislados? ¿Son hechos sin punto de contacto ni relación entre sí? ¿Azar, trágico azar y no destino planeado? Nuestros niños y jóvenes, los llamados –etiquetados– como los millennials, la Generación Z o “nativos digitales”, los cuales son afásicos y se comunican no con palabras sin con memes y emoticones, ¿todos ellos ya forman una generación perdida?

ESQUINA-BAJAN

Esta generación. ¿Son parte de una realidad asfixiante y sin posibilidad de futuro esperanzador a la vista? No lo sé. ¿Quién lo puede saber hoy? Como soy pesimista por naturaleza, mis respuestas siempre son agrias y avinagradas. Siento que estos niños y jóvenes amamantados en la red de Internet, forman parte de una simbología bíblica la cual voy a bautizar como los agrupados, la generación bajo el “Signo de Jonás”. En Mateo se lee: “Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás” (12:39s). En Lucas leemos: “Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación” (11:29s).

Y claro, en Jonás se lee: “De aquí a 40 días Nínive será destruida… y llegó el negocio hasta el rey de Nínive, y levantose de su silla, y echó de sí su vestido y cubriose de saco, y se sentó sobre ceniza” (3, 4:6). Los niños nacidos bajo el signo de Internet caminan con un signo de ceniza en su frente. Nativos digitales, no escriben: dictan voz en sus mensajes. No tienen sentimientos: usan y mandan emoticones y memes. No escriben, deletrean símbolos y signos. ¿Generación bajo el “Signo de Jonás”, perdida? Sí. Lea lo siguiente aunque luego lo desplumaremos en esta saga de textos: en Monclova y en el año 2016, una niña de apenas 11 años (pero ya con “novio”), fue muerta en su propia casa: vivienda 1017 de la Calle 39 en la Colonia Guerrero. ¿Cuántos golpes en el rostro se necesitan para matar a una niña como era Diana, flaquilla y esmirriada de carnes? ¿Cuántas puñaladas se necesitan asestarle en el frágil cuello a esa niña para matarla? ¿Qué monstruo lo haría? No monstruo ni bestia, sino… otro niño. “El Piolo”, “El Diablo”, su “novio”, Javier O, de apenas 13 años, le desfiguró el rostro a golpes y al menos, le propinó 10 tajos en el cuello. ¿Lo recuerda? El año pasado, un menor mata a sus padres con ayuda de… Un menor mata a puñaladas a sus padres adoptivos… y un largo etcétera.

Parafraseando el corrido de la saltillense Rosita Alvírez, la más linda y guapa del  baile, ese infausto día 10 de enero, los alumnos y maestros del Colegio Cervantes de Torreón, andaban de suerte. De los nueve tiros vomitados por las dos pistolas de José Ángel, sólo dos balas eran de muerte. ¿Guerra en México? pues hay que andar armados, hasta para asistir al Colegio. El fantasma del panista o expanista Felipe Calderón, cabalga a sus anchas de nuevo. Como siempre. Pero, nada ha cambiado con Andrés Manuel López Obrador y su apatía, indolencia y dejadez extrema.

LETRAS MINÚSCULAS

Dolor y llanto sin fin en México. AMLO, sin rumbo.