¿Qué es la oscuridad? Ausencia de luz. ¿Qué es la mentira? Ausencia de verdad. El mundo, y rápido, se ha pulverizado con el uso de las redes sociales. Ya nadie reflexiona, ahora se “piensa”, se “opina” y se vive entre “memes”. Desde la placidez del sofá y cebados en  una bolsa con rosetas de maíz y una gaseosa dietética, se participa, se vota, se crucifica a todo mundo; incluso, a los muertos (en el infausto accidente en Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, que le costó la vida a dos señoritas muy jóvenes, Karla Saldaña y Claudia Reyes, las redes sociales se cebaron en ellas al criticarlas por andar echando trago a altas horas de la noche. En fin). En las redes sociales, todo mundo sabe de todo y todos, todos “opinan”.

La mentira, la desinformación es lo de hoy. Al parecer, debidamente planeado. En Europa y Estados Unidos se empiezan a barajar datos extremos al respecto de esto. El periodista Joaquín Estefanía ha rescatado el término y lo ha sembrado en la primera fila para el análisis: agnotología. El estudio de la fabricación premeditada de desconocimiento. Así de claro lo ha deletreado Soledad Gallego-Díaz en un esplendido artículo en España. Tienen razón. Ya lo había advertido hace un par de años, el profesor de la Universidad de Stanford, Evgeny Morozov, quien en un dilatado ensayo, “Internet y el Control de Calidad”, advertía de que la red ha promovido o diseminado miles de sitios que socavan el conocimiento científico; invalidan por ignorancia y estupidez datos firmemente acreditados y promueven “teorías conspiratorias”. Así de claro y contundente.

Esto igual me ha recordado cuando en el año 2012 y de acuerdo a un chisme incorregible de gente que cree en la nueva era, cambios cósmicos y la supuesta bondad y sabiduría de nuestros ancestros, en especifico los mayas, alguien “descifró”, leyó que en dicho año y por el paso de un meteorito gigante, éste colisionaría con la tierra y dejaría en cenizas nuestro planeta. Alrededor del mundo, gente se preparó para vivir bajo tierra por años. De hecho, un amigo mío de la Región Centro de Coahuila, mandó hacer un sótano, un refugio anti fin del mundo; en serio, no se ría lector. Hubo gente que compró semejante barrabasada. Libros proliferaron a pasto y, claro, cientos de páginas web. En aquel entonces me divertí con semejante engañifa. No pocos reclamos recibí por no tomar en “serio” las enseñanzas de los mayas. Por ocio, leí como 10 libros de esto. En ninguno, en ninguno se hacía referencia al único libro que aporta las pocas claves que se saben directamente de los mayas: “Relación de las Cosas de Yucatán”, del fraile Diego de Landa (1524-1579)…

ESQUINA-BAJAN
Agnotología: masivas dosis de distracción en la red, manipulación de datos, mentiras filtradas para entretener, jugar con la escasa capacidad de los ciudadanos. Se lo dije en su momento, el muro que promueve Donald Trump en la frontera con México es intrascendente, comparado con el proteccionismo económico, los aranceles que trata de imponer y la renegociación del TLC en la región. Pero vaya, hasta en eso del muro nadie ve mas allá de la punta de la nariz. No es el costo del muro lo que es el debate, sino el sentido, utilidad y eficacia del mismo. Todo mundo ha tragado el anzuelo.

Agnotología. Fabricar ignorancia. Alentar el desconocimiento por medio de la red. Iniciaron campañas en Coahuila para la renovación de la Gubernatura. No hay ideas, sólo ocurrencias. 

¿Puede Guillermo Anaya meter a los hermanos Moreira en la cárcel, como apenas lo anda prometiendo, justo porque todo mundo le reclamaba un discurso fuerte y posicionamiento ante ello, no por iniciativa propia? No. Quien puede meter a la cárcel a un ciudadano, sea gobernador o exgobernador, no es un periodista, no es un político, no; nada más un juez. Y luego de un proceso donde se dicte eso llamado sentencia. ¿Puede meter a la cárcel Guillermo Anaya a los Moreira? No.
Agnotología. Diseminar la ignorancia, entretener a las masas, a los millennials –los cuales vegetan frente a una pantalla plana sin oficio y menos beneficio y son los que van a tener en su mano la rienda de las elecciones, si es que salen a votar ese día. Los jóvenes son legión en Coahuila– con “memes” y fruslerías de la red. La tecnocracia y el populismo hablan de “cambiar a Coahuila y a México”. Imposible. Sería mejor cambiar primero nosotros. Sólo y primero nosotros. Luego, cambiar intentar cambiar a político por político. Seguir los pasos y seguir la ruta del dinero y de su trabajo hasta felicitarlo o despedirlo. Cosa imposible. El Nuevo Modelo Educativo, reforma tan denostada, propone el dar prioridad a la formación de ciudadanos, alumnos conscientes de la sociedad en que viven. Sí, pero para ello deberíamos de obligarlos a dejar internet de una vez por todas. Mire usted cómo está Coahuila…

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Agnotología. El estudio de la fabricación premeditada de desconocimiento…