Visítela. La muestra estará en Casa República lo que resta del año, aproveche para visitarla. Foto: Omar Saucedo
La obra de Lilette Jamieson y Adair Vigil dialoga en torno al amor y en mutuo contraste en esta exposición bipartita en Galería Blanco de Casa República

Por un lado el color y el amor líquido, frágil, la diversión y el ocio; por el otro la repetición en negro y el reflejo de los motivos líricos de un romance en apariencia siempre vigente. Esta es la propuesta que la exposición “Amor de Vera(no)” hace a través de la obra de Lilette Jamieson y Adair Vigil, inaugurada el pasado jueves 19 de septiembre en Blanco Galería de Casa República.

Sus autores reconocen, al igual que muchos de los asistentes a la muestra, que exponer en paralelo el trabajo de ambos es una idea curiosa, dadas las características visuales tan contrastantes que poseen.

Por un lado se encuentra la aproximación figurativa a la pintura de Jamieson, con un marcado y reconocible colorido, mientras que por el otro Vigil presenta composiciones monocromáticas, basadas en la repetición, el reflejo y el ruido.

Sin embargo, en entrevista con VANGUARDIA ambos artistas coincidieron en que no solo la curaduría de Olga Margarita Dávila logró compaginar estas propuestas aparentemente opuestas sino que logró encontrar un hilo conductor en el discurso: La fragilidad del amor contemporáneo.

“Este es un grupo de trabajos que pertenecen a una serie que se llama ‘Earworm’ que empecé en 2017, y son experimentaciones gráficas, que son grafismos con carbón hasta serigrafías y hoja de oro y que hablan acerca de cómo entendemos las relaciones personales a través de las fórmulas de amor que nos imponen musicalmente todos los días”, explicó sobre su obra Vigil.

Por su parte Jamieson señaló que la serie de la que se desprenden las piezas expuestas en Blanco es parte de su proyecto “Happy Painting” del PECDA 2018 en donde “hablaba acerca de cómo se crea o cuestiona la felicidad vista desde la intertextualidad de ocho filósofos y esta que traigo es acerca de Zygmunt Bauman, que habla del amor líquido, que nada es permanente, de la amistad, el viaje, la relajación; la pieza principal es ‘Verano Psicotropical’ y de ahí se desprenden las otras más pequeñas”

Ella agregó que la colección está terminada, con los otros 6 filósofos ya explorados y trasladados al bastidor, pero como la realizó en la Ciudad de México y las piezas son de gran tamaño —con “Verano Psicotropical” siendo la más chica—, sin mencionar que cada una de las obras principales va acompañada de otras tantas en diferentes  formatos, técnicas y disciplinas, que se desprenden como “mini-colecciones”, esta es la única que pudo presentar.

Mientras tanto él destacó la presencia del sonido en su práctica artística como “algo que se puede moldear, con lo que puedes jugar y construir cosas y al final estos son ruidos visuales, un tecnicismo propio de los lenguajes visuales; pero también es un cuestionamiento técnico y contemporáneo de qué es la gráfica, lo que también vengo trabajando desde 2013 y para mí la gráfica tiene el principio del espejo”.

“Cuando tienes que hacer un grabado que incluye texto tienes que hacer la imagen en espejo para que a la hora que imprimes haya una lectura normal y partiendo de este principio, al final la caligrafía es dibujar también, se dio esto”, agregó y dijo que la pieza principal de su aportación es un “mix” de canciones de José José, escritas en espejo una y otra vez sobre sí mismas para crear una cacofonía visual que hable de la constante presencia de estos productos en la cotidianidad de, al menos, los mexicanos, y cómo se convierten en paradigmas y puntos de referencia para hablar y experimentar el amor.

 

Jamieson reconoce también las influencias de David Hockney, entre otros pintores como Lucian Freud, y asegura que al venir de una escuela académica de técnica figurativa realista y rigurosa uno de sus principales objetivos es desprenderse de lo que considera son restricciones al momento de crear.

“Ya de por sí el bastidor es un espacio que te contiene y luego todavía tener que estar ahí cuidando la pincelada; sí es como un ejercicio de desapego de esa parte de mi carrera para poder llegar a un juego mucho más libre que también tiene que ver con el color”, añadió.

En conjunto la obra de los dos explora las maneras en que las personas y en especial los jóvenes viven el amor, entre fiestas y música, estribillos en constante repetición y las maneras comerciales de ser feliz.

Con “Amor de Vera(no)” Casa República celebra su tercer aniversario y concluye una primera etapa de presentar el trabajo de artistas jóvenes coahuilenses, a la espera de continuar con otra selección de creadores también del estado pero con mucha más trayectoria, a principios del próximo año.