Durante las últimas dos décadas, la familia VANGUARDIA ha mantenido el paso en la ruta originalmente trazada por don Armando, recurriendo permanentemente a su recuerdo

Vista la historia en retrospectiva resulta claro para cualquiera que la adopción del vocablo VANGUARDIA, como nombre para este medio de comunicación, no fue ninguna casualidad sino el resultado esperable de la visión de su fundador, don Armando Castilla Sánchez.

Y es que la decena de letras que integran el término condensan bien la personalidad de un saltillense singular, cuyas características distintivas fueron siempre la audacia, la inconformidad con los resultados presentes y la proclividad por soñar despierto con una ciudad diferente, mejor, más próspera. Un lugar que no tuviera nada que envidiar a ningún otro.

Don Armando bautizó por ello su periódico usando el nombre del territorio que habitaba y hacia donde buscaba siempre remolcar al resto de sus coterráneos provocándoles, invitándoles a llenar sus ojos con el resto del mundo, incitándoles a tomar iniciativas y emprender proyectos ambiciosos.

El periodismo fue el arma que escogió para librar sus más importantes batallas y fue también el espacio en el que coincidió con numerosas mentes que decidieron acompañarle en ese trayecto.

Durante las últimas dos décadas, la familia VANGUARDIA ha mantenido el paso en la ruta originalmente trazada por don Armando, recurriendo permanentemente a su recuerdo en busca de inspiración y de impulso para acometer los retos que ha traído consigo la modernidad tecnológica.

Muchas cosas han cambiado en la industria de los periódicos, en el mundo entero, en los 20 años transcurridos desde que inició el siglo, y eso ha implicado poner a prueba la vocación por ubicarnos permanente en la avanzada de nuestra actividad, tal como habría hecho nuestro fundador.

El mundo se ha vuelto un lugar mucho más pequeño, producto del advenimiento de la revolución informática, el surgimiento de las redes sociales y la obsesión por la inmediatez. Sin duda se trata de un mundo en el que don Armando Castilla se habría sentido cómodo pues era conocida su vocación por las innovaciones tecnológicas.

Aunque era un cosmopolita, su vocación fue siempre Saltillo y esa sigue siendo, a veinte años de su partida, la preocupación central de quienes hoy servimos, a través de diversas plataformas digitales, a un público distribuido a lo largo y ancho del territorio mexicano y más allá de nuestras fronteras.

Seguimos siendo absolutamente saltillenses y por ello nos esforzamos cotidianamente por entregar a los habitantes de nuestra ciudad un periódico impreso de la mayor calidad, en el cual se encuentre lo que don Armando siempre consideró una obligación ineludible: información y análisis vinculado de forma comprometida a la agenda de la ciudad.

Al mismo tiempo, diseñamos y desahogamos una agenda informativa inclusiva que busca conectar con el mundo de habla hispana a través de la web. Eso y nada menos, implica honrar la memoria de quien fundó esta empresa y decidió, desde el primer momento, que su vocación fuera tener la mirada puesta permanentemente en el futuro.