Una madre se hinca ante el presidente Andrés Manuel López Obrador para implorar justicia. Un grupo de periodistas en el municipio de San Juan de Sabinas, Coahuila es amenazado por un jefe policíaco con un arma. Migrantes ponen en riesgo su vida huyendo de países violentos sumergidos en la pobreza. Trabajadores ven violentados sus derechos laborales con despidos injustificados en el sector público. Gobiernos piden disculpas por masacres, pero los familiares de las víctimas siguen sin encontrar rastro de sus seres queridos. Así se ve la impunidad en México, nos pega de cerca y nos pega todos.

¿Qué ha pasado con los casos de feminicidio? ¿Con las víctimas por desaparición? ¿Con las/los periodistas y activistas asesinados? ¿Con la condonación de impuestos a los cercanos a los cotos de poder? ¿Con el robo de agua y el saqueo a los recursos naturales? ¿Con las empresas fantasma? ¿Con el desvío de dinero derivado de obra pública?

En México se agravan los índices de impunidad. De acuerdo al Índice Global de impunidad (IGI 2017) nuestro país ocupa el cuarto lugar con 69.21 puntos, encabezando la lista de los países del continente americano. Con relación a las 32 entidades, el promedio nacional del (IGI-MEX-2018) aumentó a 69.84 puntos, comparado con la última medición de 2016 que fue de 67.42.

Coahuila se ubica entre las entidades que más incrementaron su índice de impunidad con +4.95 puntos. Y tiene la cuarta posición con 77.88, después del Estado de México, Tamaulipas y Baja California.

En un escenario tan complejo no caben los pactos de impunidad y poco valen las disculpas, porque detrás de las cifras hay personas, familias y contextos sociales destruidos. Se requieren acciones contundentes por parte del Estado mexicano para revirar esta situación, porque de seguir esta tendencia las consecuencias podrían resultar irreversibles.

Luchar contra la impunidad es un elemento clave para disminuir la violencia y acotar los altos niveles de corrupción que tenemos en México. Mientras no existan castigos conforme a las leyes habrá redes de corrupción que proliferen en entornos ideales.