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A finales de los 90’s el actor afroamericano Will Smith estaba en los cuernos de la luna, gracias a éxitos taquilleros consecutivos de “Día de la independencia” (1996) y “Hombres de negro” (1997).

Quizás por ello es que al leer el guión de “Matrix”, de las hoy hermanas Wachowski, declinó la oferta de protagonizarla dado que aunque pertenecía al género de ciencia ficción como las dos anteriores era una apuesta arriesgada, que o bien, podía darle continuidad a su racha de éxitos o podía de ser un fracaso desviar su trayectoria en una dirección que no iba destinada a consolidar el status de estrella hollywoodense que ya había alcanzado.

Irónicamente, “Matrix” se convirtió en 1999 en una de las películas más exitosas, no sólo de la década, sino del género en su totalidad del siglo 20 revitalizando la filmografía del actor Keanu Reeves (quien entró al quite cuando Smith declinó la oferta) y propiciando un par de secuelas más en lo que Smith optó por ganar la respetabilidad como histrión con proyectos como los que le dieron nominaciones al Oscar al Mejor Actor del 2001 por “Ali”, de Michael Mann y “En busca de la felicidad” (Gabriele Fucino, 2006).

Con estos antecedentes y justo un año después de que no funcionó del todo bien su apuesta navideña como una especie de ángel contemporáneo que interpretó en la fábula “Belleza colateral”, dirigida por David Frankel, Will Smith apuesta y gana protagonizando la primera megaproducción de Netflix titulada “Bright” estrenada el día de ayer a nivel mundial en ocasión del fin de semana de Navidad, la cual va más allá de “Matrix” en el sentido de que mezcla la acción, ya no digamos con la ciencia ficción, sino con la realidad y una fantasía que nos remite a varitas mágicas extraídas de la historia de “Harry Potter” o hadas y elfos propias de “El señor de los anillos”.

Muy seguramente el lector al saber esto se cuestione de inmediato si ese tipo de fusión puede funcionar, pero lo hace a final de cuentas aunque los primeros minutos cuando menos si desconcierta ver una especie de “Dos policías rebeldes”, protagonizada por el mismo Smith, con una película ochentera como “Alien Nation” interpretando  a Daryl Ward, un policía que se ve obligado a hacer pareja con un Orc o una criatura mística de nombre Nick Jakoby (Joel Edgerton) y juntos tendrán que combatir una amenaza que pudiera sumir a la humanidad como la conocemos en el oscurantismo de  épocas añejas.

La propuesta de “Bright” termina por funcionar gracias a la buena mano de su director, David Ayer, quien aunque tiene en su haber la desafortunada película de antihéroes “Escuadrón Suicida”, del 2016, que fue donde justo conoció a Smith, ha atinado con muy buenos dramas de acción criminal como “Street Kings”, del 2008, o “End of Watch”, del 2012, y cobijando a Smith y a Edgerton de buenos actores como Noomi Rapace y el venezolano Edgar Ramírez, entre otros, y una acción creíble dentro de la fantasía del relato en general, brindan un muy buen vehículo de entretenimiento familiar para estas fechas y es que aquí sí aplica muy bien el título de “Bright” (“Brillante”) se relaciona en directo a un elegido y a la fé. ¡Feliz Navidad!

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