Hace más de 40 años, en la plaza principal del municipio de Castaños, un ocurrente ciudadano, tuvo a bien colocar en una esquina un cartelón advirtiendo a los automovilistas de no atropellar a un aspirante a la presidencia municipal. En ese tiempo había más de 20 -calefactos les dicen ahora-.

La anécdota viene a cuento por la cantidad de aspirantes al gobierno del estado de Coahuila. La elección es el próximo año, pero prácticamente desde mediados de la actual administración empezaron los destapes y las adhesiones.

Por el PRI, Tereso Medina Ramírez, líder de la CTM en Coahuila, solito se había dado gas hace unos meses, como nuevo Andrés García con su bombita de helio; algo ha de haber percibido en el gremio obrero, que lo llevó a dejar de lado sus aspiraciones. Anunció que declina en favor del alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme.

Siguen en la carrera Javier Guerrero García, Enrique Martínez y Morales, Jericó Abramo Masso, Armando Luna Canales, Alejandro Gutiérrez, José María Fraustro Siller, Miguel Ángel Riquelme Solís, Román Alberto Cepeda González; solamente una mujer por ese partido ha hecho públicas sus aspiraciones, la senadora Hilda Flores Escalera.

Como que la equidad de género no ha hecho mella en este partido, a pesar de la publicidad que ellos le dan a dicho tema.

Por el lado del PAN, dos mujeres de fortísima pegada integran la lista de aspirantes: la senadora Silvia Garza y la ex diputada Esther Quintana Salinas; continúan picando piedra los laguneros Guillermo Anaya Llamas y Luis Fernando Salazar; el monclovense Gerardo García y el sarapero Isidro López.

La reunión de senadores panistas realizada la semana pasada en Saltillo, sirvió para que los albiazules locales agarrasen vuelo. Los señores hicieron pronunciamientos altisonantes, asegurando que van a ganar la gubernatura de las tres entidades: Estado de México, Nayarit y Coahuila.

Se han sumado a la lista de los independientes Noé Garza Flores, ex secretario de Fomento Agropecuario, y ex priista, así como el ex panista José Ángel Pérez Hernández, ex alcalde de Torreón.

Por el lado de Morena, “El Indómito” Armando Guadiana Tijerina, prácticamente tiene en la bolsa la candidatura por el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Evaristo Lenin Pérez Rivera, alcalde de Ciudad Acuña, del partido Unidad Democrática de Coahuila (UDC) tiene asegurado su lugar en la boleta de gobernador.

Del PRD ni hablar. Este mini partido está en vías de extinción. Aun así, la propietaria de esas siglas en Coahuila, de esa franquicia, Mary Telma Guajardo, se aventó al pancracio al destaparse como precandidata.

Ante la polvareda que han levantado los aspirantes del PRI y ante el alud de declaraciones y pronunciamientos, Miguel Riquelme Solís pidió esquina para darle la oportunidad al priísta que esté mejor posicionado, y aseguró que seguirá en la contienda por la candidatura.

Y si de posicionarse se trata, Javier Guerrero no desaprovecha oportunidad, ha venido remontando. 

Ordena su desempeño legislativo con reuniones de trabajo con grupos de la sociedad civil en las distintas regiones de Coahuila. El próximo 3 de septiembre rendirá en el Teatro Nazas de la ciudad de Torreón, su primer Informe de labor legislativa. La ciudad en la que se realizará el evento tiene un significado emblemático: va Javier Guerrero a declarar sus ambiciones en el propio feudo de Miguel Riquelme Solís.

ES BUENO SABERLO

La semana que termina, las autoridades de allende borderlands –o séase, de más allá del municipio de Allende-, pusieron a subasta los bienes adquiridos en Texas por el tamaulipeco Javier Villarreal Hernández, durante el tiempo de jauja que vivió a costillas del erario de los coahuilenses. Varios millones de dólares huérfanos ingresarán al Tesoro de los Estados Unidos por concepto de esta transacción.

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