De acuerdo con la más reciente medición del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Coahuila es la entidad de país con el mayor índice de movilidad. O, si se prefiere decirlo de otra manera, en Coahuila es donde menos se está respetando el llamado a “quedarse en casa”.

El dato, de cara al puente vacacional de la Semana Santa, que múltiples voces han señalado implica la posibilidad de una “tercera ola” de contagios en el país, es un elemento relevante para determinar el nivel de riesgo que corremos en la entidad.

Y aquí es importante, una vez más, recordar que la pandemia provocada por el Coronavirus SARS-CoV-2 no es un recuerdo ni una cosa del pasado, sino un problema del presente al que no podemos darle la espalda ni minimizar solamente porque Coahuila ha ingresado al grupo de las entidades que se encuentran en “semáforo verde”.

Al respecto es imprescindible aclarar que tal estatus no significa que la pandemia se terminó, porque el bajo nivel de contagios no es una “etiqueta” que se obtiene de una vez y para siempre. El virus sigue entre nosotros y en cualquier momento, si no mantenemos las medidas de disciplina, puede volver y colocarnos en situación de crisis nuevamente.

El anterior es un mensaje en el que las autoridades de todos los órdenes de gobierno deben insistir y que la ciudadanía debe atender. Contagiarse es un riesgo presente y evitarlo -o, al menos, reducirlo al mínimo- solamente se logrará si se mantiene la disciplina.

Usar cubrebocas en todo momento, lavarnos continuamente las manos, mantener la distancia social y evitar los sitios concurridos siguen siendo medidas en las que debemos perseverar, incluso si ya formamos parte del grupo de afortunados que han sido vacunados.

En este sentido es necesario recordar que el haber sido vacunados no evita el contagio, sino solamente el que los síntomas graves de la enfermedad se hagan presentes. Quienes gozan de esta inmunidad pueden portar el virus y ser portadores silenciosos que provoquen el contagio de otras personas. Entre ellas, desde luego, quienes no cuentan aún con protección.

Todos estamos agotados ya a estas alturas. Ha transcurrido un año en medio de esta situación que nos ha obligado a detener la marcha o, al menos, a disminuirla de forma considerable. Pero si en este momento relajamos las medidas de seguridad podemos pagar un precio muy alto por ello.

La movilidad es uno de los factores de riesgo pues implica la posibilidad de que el virus sea trasladado por sus portadores allí donde una persona sana puede incorporarse a las cifras catastróficas que rebasamos hace ya demasiados meses en México.

Se requiere un esfuerzo adicional por parte de todos para contribuir a que la disminución de contagios y, sobre todo, de pérdidas humanas que hoy registra Coahuila se mantenga y, de ser posible, que disminuya aún más. Pero eso únicamente lo conseguiremos si hacemos de la solidaridad una regla estricta por un tiempo más.