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La Orden que este año también cumple 20 años en la ciudad, hará una peregrinación a las 18:00 horas con las reliquias de primer grado San Francisco

Humildad y solidaridad son parte de la nueva santidad, no una santidad extraordinaria sino una cotidiana en la que el bien se hace con pequeñas acciones a las personas más cercanas de la comunidad. Estos son parte de los principios de la Orden de los Mínimos que hoy festejan los 500 años de la canonización de su fundador San Francisco de Padua.

La Orden que este año también cumple 20 años en la ciudad, hará una peregrinación a las 18:00 horas con las reliquias de primer grado San Francisco que posee el convento partiendo de sus instalaciones en el Barrio Águila de Oro, en el cruce de las calles Guerrero y Bolívar para terminar con una misa en la rectoría de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en el barrio de Santa Anita, y un festejo ahí mismo.

“Tenemos dos momentos especiales, uno en la peregrinación y el segundo en la misa, en la peregrinación al inicio vamos a bendecir una pequeña medallita de San Francisco de Paula que en la parte de atrás tiene un poco de tierra de la tumba donde estuvo sepultado San Francisco de Paula y las vamos a regalar, no son muchas, pero a las primeras personas.

“El segundo momento va a ser en la misa, el Papa nos ha concedido la indulgencia plenaria para los que participen en las celebraciones del quinto centenario. La indulgencia plenaria es una ayuda espiritual para que todo cristiano pueda obtener bienes espirituales siempre cumpliendo con los requisitos de la comunión y confesión”, indicó Fray Omar Solís, rector de la Orden.