Démosle el requiescat al 2020 y desechemos las calamidades que trajo entre problemas y hostilidades que adquirimos derivados de mentes maquiavélicas y enfermas de rencor y venganza, y empecemos éste 2021 con renovado empeño en el avance de nuestro caminar empleando nuestras propias estrategias que nos encaucen a trabajar denodadamente con esfuerzos propios, pues es claro que nos regatea el apoyo un Gobierno Federal que creíamos capaz de tener la fortaleza y tender puentes de soporte de manera general a todos los estados, no sólo a los del sur con el desembolso de inmensas cantidades de dinero con afanes electorales, y la construcción de obras que se antojan ocurrencias, pues profesionales han dado su opinión en el sentido de que los predios carecen de certidumbre para su edificación, y que el dinero presupuestado deba ser empleado en atender la pandemia que cada día mata a más compatriotas.

De la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) se desprendieron diez gobernadores y formaron la “Alianza Federalista” es decir, una minoría que se opuso al Gobierno Federal aduciendo su falta de apoyo en materia económica pensando que lo harían cambiar de opinión, sin embargo los 22 ejecutivos estatales restantes no siguieron sus pasos, lo que quiere decir que por temor o por lo que sea no quisieron enfrentarse con la federación que constituye una supremacía y menos con la actitud presidencial apegada más a una posición vengativa, de rencor que se basa en que el poderío que tiene constituye una fortaleza que no lo haría cambiar de opinión, máxime cuando esos diez gobernadores sólo representan 39 millones de habitantes, es decir, el 31 por ciento de la población total y que aporta el 35 por ciento del PIB, datos que son importantes pero que no son suficientes para doblar a la federación.

La estrategia que han seguido los diez gobernadores no ha sido la más adecuada al exigir apoyos en forma imperativa, pues recordemos que el Presidente y la estructura de poder que lo sostiene como jefe de Estado, lo hace inmune en la forma que lo encara la Alianza Federalista, por lo que hace inaceptable su confrontación.

De esta manera lo que se puede hacer es lograr, en buen sentido y mediante reuniones de avenimiento, un equilibrio en la toma de decisiones que en forma civilizada se lleven con las autoridades hacendarias con el objeto de que, mediante estudios de necesidades, cambiar la formula con la que se prorratean las participaciones federales, haciéndoles ver que aunque son impuestos de carácter federal, la fuente de riqueza está en las entidades federativas, ya que no sólo es pedir por pedir, pues sólo es incrementar el porcentaje a distribuir para abatir necesidades, y no la creación de más gravámenes locales, pues este tipo de presiones pone a los contribuyentes en el camino de la evasión. 

De acuerdo con la idea anterior, en lugar de confrontaciones es importante lograr una reforma fiscal a fondo e innovaciones a la normatividad penal mayormente severas para funcionarios corruptos que siempre existen, pues aunque se quiera encubrir, en la presente Administración Federal ya han salido a la luz pública nombres de burócratas que han medrado con el dinero público, e incluso familiares del Presidente pero que al parecer no se ha procedido como se debe, lo que hace pensar que la ley se aplica con distingos.

Mientras López Obrador sea el presidente va a ser difícil que se pueda apoyar a los estados, y menos a los que se han enfrentado con él y eso lo va a sufrir la población, y cuidado si Morena siga gobernando.

Aquí lo importante es que los partidos de la oposición rescaten la mayoría en la Cámara de los Diputados en junio próximo, por lo que ya desde ahora deben empezar a trabajar fuertemente para ganar la mayoría de las curules federales, y reencaminar al País salvándolo de un absolutismo en que nos ha tocado vivir y que no hacemos nada por salvarlo y por lo tanto salvarnos nosotros de ese mal.

Se lo digo EN SERIO.

franciscoaguirreperales@gmail.com

@aguirreperalesf