Especial

Entre el arribo –al puerto de Cozumel– del crucero MSC Meraviglia y la confirmación de un caso positivo por coronavirus en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de la Ciudad de México, la psicosis por el Covid-19 parece haber llegado oficialmente a nuestro País.

Más de una voz lo había advertido ya desde hace días: la llegada del virus a México era sólo cuestión de tiempo. No hay mayor novedad en la posible confirmación del primer caso de la enfermedad en suelo azteca.

Pero sobre las repercusiones materiales que tal hecho tendrá no parece haber mucha claridad. Y la peor noticia de todas es que las propias autoridades gubernamentales no parecen estar de acuerdo en cuál debe ser el discurso con el que se dirijan a la población.

Y es que, por un lado, el Presidente de la República –y diversas autoridades locales– afirma que México está preparado para enfrentar la emergencia y que no debemos preocuparnos de más. Pero, por el otro, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, afirma que debemos prepararnos para contar los contagios por millones y los muertos por miles.

“Estaríamos hablando de 76 mil 78 millones de personas infectadas, y de los infectados cerca de un 10 o 12 por ciento que van a presentar síntomas, por lo que estamos hablando de unos ocho a 10 millones de personas con síntomas, en los cuales podríamos tener un dos a cinco por ciento con enfermedad grave”, dijo el funcionario.

A partir de tales cifras, y dado que el Covid-19 ha mostrado una tasa de mortalidad en el mundo de entre 2.4 y 2.6 por ciento, el virus podría cobrar unas 12 mil 500 vidas humanas en México, precisó el funcionario.

Resulta complicado saber si el discurso gubernamental busca generar tranquilidad en la población, pero ciertamente es muy difícil conseguir tal resultado cuando comienzan a barajarse cifras relativas a la cantidad de muertes que puede producir la llegada de la enfermedad.

La psicosis que el planeta vive en estos momentos es suficientemente alta como para que las declaraciones alarmistas de un funcionario público alimenten el temor"

Porque aun cuando se precise que menos del tres por ciento de las personas infectadas corren el riesgo de morir, lo que a cada individuo le importa es saber si estará dentro o fuera de ese porcentaje. Todo lo demás que se le intente explicar es absolutamente irrelevante.

Valdría la pena en ese sentido que, en lugar de enfocarse en explicar la estadística de propagación, reacciones y mortandad de la enfermedad provocada por el Covid-19, las autoridades de todos los órdenes de gobierno se concentraran en informar a la población sobre las medidas que todos debemos adoptar para minimizar los riesgos.

La psicosis que el planeta vive en estos momentos es suficientemente alta como para que las declaraciones alarmistas de un funcionario público alimenten el temor, con el cual hemos esperado los últimos dos meses que se nos informe de la contención de la enfermedad.

Lo que menos hace falta es que sean las propias autoridades quienes añadan motivos de alarma a la situación.