Especial

Hoy se lleva a cabo por primera vez en forma virtual la Marcha del Orgullo Gay en la Ciudad de México en ocasión de la celebración de los 51 años de los disturbios de Stonewall.

Dichos disturbios ocurridos la madrugada del 28 de junio de 1969, aunque con la historia detonaron literalmente la lucha por los derechos de la comunidad lésbico-gay a nivel mundial por haber sido un abuso de autoridad en contra de los asistentes al bar en cuestión para seguir honrando la memoria de uno de sus íconos favoritos, la diva hollywoodense Judy Garland, hasta hace poco se dio visibilidad a personas travestis, transexuales y transgénero que se encontraban entre los asistentes (de ahí las siglas LGBTTTIQ que con el tiempo se agregaron a las siglas LG de lésbico gay las correspondientes a travesti, transexual, transgénero, intersexual .correspondiente a los hermafroditas- siendo queer el más reciente).

En relación a estas designaciones, y para cerrar “con broche de oro” este mes del Orgullo Gay la plataforma de Netflix estrenó el fin de semana pasado el documental “Disclosure: Ser Trans Más Allá de la Pantalla”, de Sam Feder, el cual además de acercar al espectador un poco más a esta comunidad a través de varios de sus exponentes dentro del medio artístico norteamericano de la actualidad nos remonta en forma paralela a cómo la Meca del Cine ha retratado a los personajes transgéneros de sus películas, teniendo la mayoría una connotación negativa prácticamente desde su primera aparición en el cine sonoro y curiosamente dentro de una de las películas del cineasta considerado como uno de los pilares en la historia del Séptimo Arte, D.W. Griffith.

Es así como el realizador Feder, apoyado también por testimonios de historiadores y conocedores del tema además de los artistas involucrados, nos revela que, así como el genio Griffith no sólo “enseñó el cobre” como racista en su monumental “El Nacimiento de una Nación”, de 1915, sino que un año antes de esta, en 1914, a través de su película “Judith de Bethulia”, el hecho de estar en escena un personaje travesti al lado de un hombre que es degollado determinó la forma en que fueron determinados los personajes travestis y transgénero en otras obras cumbres de la cinematografía que van de “Psicosis” (Alfred Hitchcock, 1960) a la múltiple ganadora de Oscares “El silencio de los inocentes” (Jonathan Demme, 1991) llegando hasta el nuevo milenio y  a varias series televisivas de moda en la actualidad.

Así, entre los testimonios que encontramos están desde Laverne Cox, actriz afroamericana y transgénero ganadora del Emmy por la serie también de Netflix “Orange is the New Black” a MJ Rodríguez (de “Pose”, también en Netflix), entre muchas otras voces más, quienes junto a los expertos mencionados nos comparten sus propias experiencias de vida y el por qué si bien es muy merecido aplaudir logros histriónicos como el que le dio el Oscar a la Mejor Actriz de 1999 por “Los muchachos no lloran”, de Kimberly Pierce, no lo es tanto el que se lo hayan dado al Mejor Actor de Reparto del 2013 a Jared Leto por su trabajo en “El club de los desahuciados”, de Jean-Marc Vallée, entre otros más.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo

Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.