La atención es una de las habilidades más importantes para el aprendizaje durante toda nuestra vida y más en el niño de preescolar, ya que adquieren las estructuras básicas del lenguaje, motoras y cognitivas para hacer frente con éxito a las demandas abstractas e intelectuales de la primaria. El niño tiene que focalizar su atención en la diferenciación de los trazos para distinguir cada una de las letras, necesita concentrarse en lo que representa cada número para hacer frente a la solución de algoritmos, la repetición concentrada de habilidades para adquirir la automatización y la posibilidad de adquirir niveles cognitivos superiores. En otras palabras: tener una buena atención es la puerta principal para dominar el aprendizaje y tener éxito escolar. Sin embargo, la actual generación de niños domina la dispersión y breves periodos de atención. Las horas que antes los niños pasaban jugando y creando con la plastilina, hoy se la pasan en un sillón viendo videos o jugando videojuegos en los celulares o tabletas.

Un estudio realizado el abril pasado en Canadá por Plos One, “Screen-time is associated with inattention problems in preschoolers” (Tiempo de pantalla está asociado a problemas de inatención), concluyó que niños que pasan más de 2 horas diarias frente a una pantalla tienen ocho veces más riesgo de sufrir Trastorno de Déficit de Atención y Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención, que aquellos que pasan 30 minutos al día.

Estos trastornos provocan: pobre desempeño escolar, poco control de los impulsos, procrastinación (incapacidad para terminar tareas a tiempo), poca tolerancia a las frustraciones y abandono sin persistencia, así como la incapacidad de retrasar las recompensas, por lo que satisfacen sus necesidades en forma inmediata, además de conductas agresivas.

Algunos consejos para regular el tiempo de pantalla en niños de preescolar son:

Usar controles parentales. La mayoría de los celulares y tabletas tienen dispositivos para regular el tiempo de uso y a qué tipo de aplicaciones o sitios web pueden entrar.

Establecer reglas. No dispositivos al cenar, en el carro, antes de dormir y en la casa de los abuelos. Estos límites les ayudarán a tener un uso más saludable con la tecnología en edad temprana.

Favorecer el ejercicio físico. Llevemos a los niños al parque, a nadar o inscribirlos a clubs deportivos para que puedan quemar sus energías. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo del cerebro ayudando a la concentración. El mismo estudio afirma que los niños que juegan al menos dos horas a la semana presentan menos problemas de conducta y regulación de impulsos. La práctica de algún deporte, como básquetbol o fútbol, impacta positivamente en el aprendizaje de la escuela.

jesus.amaya@udem.edu