Ilustración: Alejandro Medina

Don Israel era muy divertido. Aunque formal y circunspecto poseía lo que se conoce como “chispa” y sabía auto desacralizarse haciendo sobre sí, comentarios chuscos.


Don Israel Cavazos Garza nació el 2 de enero de 1923 en la Villa de Guadalupe, Nuevo León, -hoy Ciudad Guadalupe- y murió en Monterrey el 5 de noviembre de 2016. 

A las 12:08 de la mañana de ese sábado 5 de noviembre murió el gran cronista e historiador. Un día 5 de noviembre, pero de 2008 moría su esposa Lilia Villanueva, mujer de origen saltillense que fue su amor y compañera de vida.

Lo conocí a principios de los años noventa. En 1996 confluí con él, con don Jaime Benavides Pompa y con Nina Zambrano en muchos de los eventos académicos que se organizaron con motivo del 400 aniversario de la fundación de Monterrey.

El 5 de agosto de 1997 en mi calidad de Presidente del extinto Consejo Cultural de Nuevo León A.C. lo invité a participar como ponente en las XIII Jornadas de la Cultura Norestense que tuvieron como tema “La Tlaxcatequidad”. En su conferencia sorprendió con el comentario que hizo sobre que era descendiente de caciques tlaxcaltecas, y como su sobrino Eloy Cavazos ha sido uno de los más notables toreros del mundo, y la fiesta brava inició en América por los tlaxcaltecas, la confidencia del maestro resultó algo muy singular.

A Bustamante, Nuevo León, lo llevé en varias ocasiones, la primera vez para participar en el Foro Internacional de la Huella Tlaxcalteca en 2005. En este foro también participó el maestro Desiderio H. Xochitiotzin, gran muralista e historiador originario de Contla, Tlaxcala. Algo que estos historiadores icónicos profesaban fue la religión católica.

Un tiempo después reuní a don Israel con otro historiador emblemático, el popular y reconocido cronista municipal de Saltillo, Coahuila, don Armando Fuentes Aguirre (Catón). Ambos recibieron el 28 de septiembre de 2013 la máxima presea que otorga pueblo y gobierno de Bustamante: la medalla Xicothéncatl.

Una persona en común de don Israel y mía lo fue mi madrina Ernestina Lozano Garza, notable promotora cultural muy querida por ambos. Por ella coincidimos socialmente muchas veces. Don Israel era muy divertido. Aunque formal y circunspecto poseía lo que se conoce como “chispa” y sabía auto desacralizarse haciendo sobre sí, comentarios chuscos.

Había una relación de confianza y amistad con don Israel Cavazos Garza, tanta que cuando veía cerca a detractores injustos me pedía que lo acompañara a la salida para evitarse el disgusto de un encuentro. 

Cuando contendí en 2014 para presidir la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León (AECMNL) y que gané con una planilla a la que le pusimos su nombre; antes de tomarnos protesta comentó que él era tan viejo que debería estar dentro de una vitrina en el Museo Regional del Obispado, lugar en el que nos encontrábamos.

Lo propuse para recibir el importante premio Valor Regiomontano en su primera edición por parte de la U-ERRE en 2010; luego en 2015 la AECMNL le otorgó la Medalla Juan Bautista Chapa en la categoría local por su apoyo al fortalecimiento del patrimonio integral.
El día que murió don Israel hablé por la tarde con su nuera Margarita Ríos-Farjat quien se encontraba en Monterrey. Para el tema de uno de sus homenajes póstumos ella me contactó con Gabriel Cavazos Villanueva que se encontraba en Argentina. Hace unos días se cumplieron 97 años de su nacimiento. Lo recordaré siempre. 

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