“Yo soy lo que tengo y consumo”.

Erich Fromm

El llamado Buen Fin, que finaliza hoy, espera ventas de 97 mil millones de pesos para 70 mil empresas participantes en el País. El promedio de venta proyectado es de 2 mil 87 pesos por persona. Las tendencias de consumo son ropa, con 32 por ciento; pantallas, 18 por ciento; calzado, 15 por ciento; celulares, 14 por ciento; y equipos de cómputo, 13 por ciento.

Con salarios reales por encima de la tasa inflacionaria y un magro crecimiento promedio de la economía nacional; ¿Quién paga? ¿Cómo lo hace? Y ¿quién gana?

Consumen mayormente integrantes de ese término gelatinoso llamado “clase media” a pesar de no haber mejorado su capacidad adquisitiva por décadas (Euromonitor: 2017). Estos clasemedieros compran al contado, con tarjetas de crédito o de tienda comercial, cuya regulación y tasas de interés son tan laxas que incrementan su deuda de manera brutal, por su limitada capacidad de pago como consumidores.

En 2017, el 55 por ciento de ellos pagó de contado o con tarjeta de débito; el 36 por ciento a meses sin intereses con tarjeta bancaria o de tienda comercial y el 10 por ciento a crédito con tarjeta bancaria o de crédito comercial (Deloitte: 2017).

Ganan el comercio y los bancos; los cuales hasta la fecha eligen de manera estratégica: el Buen Fin ocurre en la tercera semana de noviembre, cuando la mayoría de las tarjetas de crédito del País hicieron su corte. De esta manera las compras son reflejadas para su pago en el mes de diciembre, fecha del “aguinaldo”.

Con su calculada maniobra, los dos publicitan el evento con instancias gubernamentales para promover un mayor endeudamiento del consumidor mexicano (Expansión: 11-11-2017).

Lo hacen de manera tramposa, porque su Buen Fin (sólo) “reduce en promedio 7 por ciento los precios con respecto al precio observado en septiembre antes del evento; aunque en algunos casos puede llegar al 15 por ciento promedio” (Centro de Estudios Económicos del Colegio de México: 2017).

Este es un Buen Fin para el comercio y los bancos. Pero es un Mal Fin para los consumidores mexicanos que viven su orgía consumista como si no tuviera fin.

@Canekvin