Marcos Durán Más de 10 mil niños y niñas asesinados, 7 millones de niños y jóvenes que ni estudian ni trabajan. Este es su saldo brutal que muy pronto nos cobrará factura

La novela “El Guardián entre el Centeno”, del escritor estadounidense J.D. Salinger, tiene como personaje central a Holden Caulfield, un adolescente deprimido que narra sus vivencias en Nueva York tras ser expulsado de la exclusiva escuela Pencey Prep. Narrador y protagonista, Caulfield es un joven en transición a la madurez que, atrincherado en una supuesta indiferencia, intenta mantener la inocencia de un niño, colisionando contra un muro de falsedades y formalidades que no es capaz de asumir ni está dispuesto a hacerlo.

Para millones de jóvenes la novela se convirtió en un libro de culto que a 60 años de su publicación ha vendido más de 65 millones de ejemplares. Se trata de una novela magnifica que convoca la existencia, el espacio y el tiempo en un corto paseo por Manhattan. La frase de Caulfield en la novela: “¿a dónde van los patos en invierno?”, refiriéndose a los patos del lago del Central Park de Nueva York, no es más que un grito de libertad. Y es que millones de personas que la han leído se hacen la misma pregunta, y lo que sabemos es que van al centro del lago. Allí donde el agua jamás llega a congelarse. J.D. Salinger no construye su obra sobre una rebeldía sin sentido, sino sobre una crítica orientada a alcanzar una mayor humanidad.

En mayo pasado, el Fondo para las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en México, presentó su informe anual donde detalla la situación que atraviesa la infancia mexicana con datos aterradores. Le doy dos datos: entre 2010 y 2017, 10 mil 547 niños y niñas y adolescentes fueron asesinados. Pero no es todo, la propia Unicef reveló que más de la mitad (51 por ciento) de la población infantil y adolescente vive en la pobreza: 1 de cada 2 niños, niñas y adolescentes en México son pobres y 2 de cada 10 están en pobreza extrema.

El reporte señala que en 2018, 10 mil 831 niños, niñas y adolescentes mexicanos fueron repatriados desde Estados Unidos y que hay 39.2 millones de niños, niñas y adolescentes, de los cuales 63 por ciento de entre uno y 14 años han sufrido algún tipo de violencia, y 18 por ciento de cinco años de edad no tienen un adecuado nivel de desarrollo.

Por otra parte, 31 mil 717 menores de edad extranjeros, acompañados y no acompañados, fueron registrados en las estaciones del Instituto Nacional de Migración durante 2018, y 97 por ciento, es decir, 30 mil 768, procedían de Centroamérica.

En un país que hace poco se ufanaba de su “bono demográfico”, oportunidad que nos haría dar el gran salto hacia el desarrollo, pronto olvidó que la textura del futuro está hecha de niños.

Aquí, además de la falta de oportunidades de educación y de empleo, no hemos podido convertirnos en “guardianes” de miles y miles de niños que asustados despiertan en la noche oscura e impenetrable y sienten que están por completo solos, condenadas sus existencias por la ausencia de políticas públicas efectivas dirigidas a quienes presumíamos eran nuestra única esperanza para edificar una patria mejor, pero que hoy crecen como que nada saben, y mueren en una existencia sin sentido. Más de 10 mil niños y niñas asesinados, 7 millones de niños y jóvenes que ni estudian ni trabajan. Este es su saldo brutal que muy pronto nos cobrará factura.

Viendo a su hermana en el carrusel de Central Park, a Holden Caulfield le da miedo que pueda caer. Es entonces cuando se da cuenta del significado de la vida adulta: nadie puede evitar que los demás se precipiten, no existe un “guardián” de las vidas ajenas. La obra de J.D. Salinger debe el nombre a uno de sus fragmentos: “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan por él. En cuanto empiezan a correr, sin mirar a dónde van, yo salgo de donde estoy y los sostengo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos”. Nosotros en México debemos de convertirnos como “El Guardián entre el Centeno”.

@marcosduranf